Archivo de Octubre de 2009

MULHACÉN + CHULLO = DOS CIMAS ANDALUZAS II parte

Viernes, 30 de Octubre de 2009

por Alfonso Piñero Alcón
Al día siguiente nos levantamos y desayunamos en el mismo hostal. Nos despedimos de Paco y salimos de Capileira a las 9 de la mañana. El Chullo nos esperaba a más de 70 kilómetros y las carreteras de la Alpujarra Alta no eran precisamente un alarde de maravillas. Así que fueron cayendo pueblos a lo largo de nuestro recorrido: Pitres (¡Bárbaros de Pitres, ¿qué queréis?), Pórtugos, Búsquistar, pasamos por Trevelez y recorrimos su barranco de punta a punta dos veces (¿para cuándo un puente que salve los 20 kilómetros de propina?), Juviles, Bérchules, Mecina-Bombarón, Yégen. Paramos en Válor para tomar  café ya  a las 10  y pico. Advierto a mis compañeros que a un kilómetro hay que tomar una carretera a la izquierda. Cuando ya hemos conducido unos minutos mis compañeros no aparecen, así que marcha atrás para buscarlos. Por fin aparecen. Seguimos la marcha. Más pueblos van cayendo Mecina-Alfacar, Mairena, Júbar. En Laroles algún coche se despista y hay que volver a por él. Es normal en estas carreteras de las Alpujarras con tantos cruces y tantos pueblos.

Tomamos ya la carretera que lleva al Puerto de la Ragua. Se nota que vamos subiendo, el paisaje es alpino. El día está nublado. ¡Qué curioso! Para ayer el pronóstico daba nubes y para hoy sol, y ha sido al contrario: buen día ayer y muchas nubes hoy.

Llegamos al Puerto de la Ragua, nos ponemos las botas y a andar. Antes he negociado con la encargada del bar el menú. Son las 12 de la mañana. Tomamos la primera cuesta que es una rompepulmones, algunos empiezan a quejarse. Cuando llegamos arriba el refugio parece muy pequeñito.

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Tomamos ya el camino del sur en dirección hacia el Chullo. Un cartel dice “Laguna Seca”, pero vamos ¿no es más importante El Chullo que la Laguna Seca? ¿Por qué no lo pone el dichoso cartel?

Vamos subiendo poco a poco. A nuestra el impresionante Morrón de San Juan. “Eso hay que subirlo ¿Cuándo venimos?” Algunos compañeros me miran y sonríen, pero en el fondo están deseando venir, subir, explorar estas cimas.

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“¿Dónde está El Chullo?” “Allí enfrente, pero todavía no se ve”, respondo. Nada, a subir, con algun descanso de vez en cuando. No hace frío ni calor, unos 20 grados, temperatura ideal. Miro el altímetro del GPS “2.380 metros, sólo nos quedan 220  metros”, comento. Algunos me miran y sonríen, saben que trato de darles ánimos.

Por fin llegamos a la base de la cima del Chullo. Vamos en fila india. El cansancio empieza a hacer mella. Todo el suelo es lajas de piedra, piornos. “¡Ya está cerca la cima!” Algunos compañeros no me creen pero ahora está cerca, a menos de 100 metros de desnivel. Visitamos el pequeño refugio

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Por fin, vamos llegando poco a poco a la cima: uno, dos, cinco, siete. “¿Y el resto?” pregunto “Vienen por atrás aunque dos compañeras creo que no siguen”. Juan Luis está atrás acompañando a los que andan regular.

Ya arriba, en la cumbre, nos hacemos fotos, bebemos, miramos alrededor (poco porque la parte sur está llena de nubes). Al norte se ve la llanura de Guadix al sol. Son las dos menos cuarto. Empieza a cubrirse la cima de nubes. Temo una tormenta. “Vamos que nos vamos” digo. “Ahí vienen los últimos compañeros”. Llega Juan Luis con dos compañeros, uno de ellos tenía problemas, pero ha llegado.

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Nos hacemos la foto de grupo y salimos para abajo. Dos compañeros protestan, pero hay que bajar. Estamos cubiertos de nubes que nos impiden ver más allá de 10 metros y puede caer una tormenta. “Vamos, antes de que llueva”.

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Bajamos rápido, hemos comido poco y algunos tienen un poco de hambre. Dale que dale, y para abajo vamos. Saltamos entre las grandes lajas, charlamos, pero no perdemos el ritmo.

Llegamos al pinar. Nos reagrupamos, contamos chistes, pero sin perder el ritmo. Giramos a la izquierda y Voilá, allí está el refugio. ¡Nos hemos librado de la lluvia!, por ahora…Vamos poco a poco bajando por la gran rampa y llegamos a los coches. Hemos tardado en bajar exactamente 55 minutos.

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Cuando entramos en el refugio para comer, un compañero me dice “La encargada me ha dicho que eres muy buen negociante”. No lo sé , pero le he sacado el menú de dos platos, bebida y postre por 11 euros. ¡Gracias amiga!

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Un grupo de compañeros se va antes, quieren estar en Sevilla a las 8.

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Comemos, charlamos y descansamos. Tomamos el cafelito  y para Sevilla. Bajamos con cuidado la carretera hacia La Calahorra que en muchos sitios es estrecha y no tiene quitamiedos. Tira y tira, baja y baja, llegamos al llano. Pasamos junto al bonito castillo. Ya entramos en la autopista ¡Cuidado con tirar para Almería! Pero no, es un poco complicado, pero tomamos el camino correcto.

Ya todo es kilómetros tras kilómetros, charla que te charla, Diezma, Granada, Chauchina, Loja, Riofrío, Antequera… y Sevilla a la nueve de la noche.

Varios compañeros y compañeras se han doctorado en cimas andaluzas en este fin de semana.

Alfonso

MULHACÉN + CHULLO = DOS CIMAS ANDALUZAS I parte

Miércoles, 28 de Octubre de 2009

por Alfonso Piñero  Alcón
El tercer fin de semana de Septiembre teníamos programado en el club la excursión a Sierra Nevada. Se trataba de subir a dos cimas andaluzas: el Mulhacén, máxima cima de Granada y de la Península y el Chullo, máxima cima de Almería. Con este objetivo partimos 14 compañeros el viernes 18 a las 5 de la tarde. Carretera y manta, café en Riofrío y después las miles de curvas de la Alpujarra Alta hasta llegar en la obscuridad a Capileira, uno de los pueblos más altos de la península. Después tomamos nuestra habitación en el Hostal…(no me acuerdo el nombre porque es nuevo) . Bajamos al comedor y cogimos energías para el día siguiente mediante los platos alpujarreños o lo buenos filetes de pez espada. Finalmente a dormir porque al día siguiente había que madrugar un poco.

Al día siguiente, desayuno y directo al autobús donde saludé a mi amigo de varias subidas, el guía de Medio Ambiente, Paco. Todos al autobús y comenzamos la subida a cuatro ruedas. Paco comienza a contarnos cosas del ecosistema de Sierra Nevada.

- Hay más de 80 plantas autóctonas.
La gente permanece callada, impasible.

- Hombre, cuando digo esto la gente debe decir Oooooooooh¡

Pues todos a la vez: Oooooooooooooooooooooooh¡

-¿Sábeis cómo se llaman las plantas que tienen pinchos?

Todos nos quebramos la cabeza para recordar como se llaman. Finalmente, tiramos la toalla y nadie responde.

-Hombre, se llaman “pinchúas”.

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Carcajada general.
Pues nada, cada vez que Paco nos cuenta alguna maravilla de Sierra Nevada todos entonamos el oooooooooooooooh de rigor. Hacemos una parada en Puerto Molina. En la hora temprana, las 9 de la mañana, Sierra Nevada se está despertando. Vemos la vertiente sur, con su valles trazados por los ríos. Es una vista hermosa, salvaje.

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Continuamos el viaje. Poco a poco nos vamos acercando al Puerto del Chorrillo, donde llegamos sobre las 10.

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Salimos todos y nos preparamos para la subida. El cielo es claro y hace un poco de frío por lo que nos preparamos para la marcha. Comenzamos a ascender por la senda. Yo pido un poco de calma pues el camino es largo. El frío comienza a arreciar no en vano estamos ya a cerca de 3.000  metros. La gente va con gana. “Despacio, tenemos tiempo de sobra”. Pero el grupo sigue cogiendo la senda en vez de la pista. Llegados a un punto sugiero coger ya la pista pues la senda exige más esfuerzo y algún compañero parece que está cansado.

Ya, es seguir el camino. Nos ponemos cada vez más cosas de invierno: gorro de nieve, bufandas, bragas de cuello, pasamontañas, guantes gruesos, pues el viento está helado. Algunas cabras nos miran pensativas como diciendo ¿qué hacen estos humanos por aquí tan lejos de sus tierras? Y puede que tengan razón ¿Qué hacemos nosotros hijos de los valles, en estos parajes tan altos, tan pedregosos y tan fríos? Pero como estamos todos un poco loco no se le puede encontrar justificación a tal comportamiento.

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Poco a poco vamos llegando a las partes más altas. Mari tiene un dolor y quiere quedarse en un lugar descansado. Jesús se une a ella. Trato de convencerlos de que sigan, que la cumbre no está lejos. Por fin los convenzo y siguen adelante. Aparecen grandes manchas de nieve de las nevadas últimas.

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Por fin llegamos al Primer Mulhacén o Falso Mulhacén. Nos hacemos fotos, nos subimos una y otra vez en la peña que forma, miramos alrededor el impresionante paisaje que deleita nuestra vista. Finalmente, Mari y Jesús deciden quedarse descansando y lo comprendemos. La falta de oxígeno pasa factura y cuando el cuerpo dice “Para” hay que parar. Los demás seguimos adelante, poco a poco, uno tras otro. Concha es la primera vez que sube al Mulhacén y entre Javier y yo le hacemos una especie de arco de honor con los bastones.

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Vamos todos llegando a la cima que como siempre a esta hora y en sábado es como una feria de gente que hay en ella. Nos subimos a la peña que está en ella, nos hacemos fotos,

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miramos hacia la Laguna de la Mosca, admiramos el Puntal de la Caldera, en suma gozamos de estar en una zona tan alta, la más alta de la península.

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Comemos nuestros bocadillos, bromeamos, jugamos con los acentores, esos pajarillos tan confiados, echándoles algo de comer. Ellos nos miran y se acercan. No nos tienen miedo.

acentor.jpg Al poco rato la gente quiere partir.Yo propongo para los más osados bajar por la cara oeste, hacia la Laguna de la Caldera, pero la oferta cae en saco roto. Por lo tanto comenzamos el camino de vuelta diciendo adiós a la cima del monte más alto de la península. Vemos que por los lados aparecen nubes que indican realmente la altura que estamos: más de 3480 metros. Vamos poco a poco. Trato de no se corra mucho,nos queda mucho tiempo hasta la hora que venga el autobús. Nos reunimos con Mari y Jesús que han descansado bien.

Sigue la bajada dentro del mar de lajas. Comienzan a aparecer nubes cerca de nosotros. Poco a poco nos van envolviendo y llega un momento que no vemos a más de 10 metros. Gracias a la pista no nos perdemos. Baja que te baja, parecemos fantasmas en la niebla.

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Al cabo de hora y media llegamos al puerto del Chorrillo. Vemos que son las 5 y que queda al menos hora y media hasta que llegue el autobús. Hacemos de todo: exploramos las trincheras de la Guerra Civil que hay en la zona, descansamos, charlamos, bromeamos, fantaseamos. El tiempo se va alargando, queda mucho tiempo.

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A las 6 y media oimos el ruido de algo en la niebla. Pienso que es el autobús. ¿Es o no es? No lo sabemos. Seguimos charlando. De pronto a las 7 menos cuarto aparece por fin el autobús. Se baja un grupo de senderistas. Un matrimonio dice que no se baja, que vuelve a Capileira. Han visto el frío y la niebla y han dicho “Aquí se acaba la excursión  y los tresmiles”.
Ya dentro del autobús, Paco vuelve a contarnos cosas. No dice que si tenemos alguna pregunta. Yo le pregunto por un buen restaurante en Capileira. No me responde. Se lo pregunto más tarde, no me responde. Me dice que él es un empleado de Medio Ambiente y no puede dar esa información Seguimos bajando con las explicaciones de Paco. Desde Puerto Molino se divisa una maravillosa vista de Sierra Nevada envuelta entre nubes.

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LLegamos a Capileira. Nos duchamos, descansamos y volvemos al restaurante. Caen platos alpujarreños, filetes, botellas de vino, flanes, pudin, hay que reponer fuerzas.

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Después de la comida se habla de dar un paseo pero la mayoría estan cansados y se prefiere descansar. Yo me doy un paseo por las bonitas calles de Capileira iluminadas por las farolas y la luna. Hace un poco de frío pero es agradable.