Archivo de Marzo de 2011

CIRCULAR EN FUENTEHERIDOS (SIERRA DE ARACENA)

Domingo, 27 de Marzo de 2011
Muy completa y bonita la ruta que hemos hecho hoy (27 de marzo) con el club en el Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche: Fuenteheridos-Cortelazor-Navahermosa-Fuenteheridos.

   

Después del desayuno en Arroyo de la Plata entramos en Fuenteheridos por la segunda entrada y aparcamos junto al Hotel-Restaurante “La Capellanía”, al lado mismo de la carretera. El grupo es bastante numeroso, 39 personas, aunque no tanto como en salidas recientes; hay que decir que hoy la cosa estaba repartida, ya que había socios en otras dos rutas, una de montaña y otra de turismo.

Caminamos unos metros por el arcén de la carretera (en dirección Sevilla) y la cruzamos para meternos por una pista marcada con las señales de sendero de gran recorrido (rojas y blancas). El día está nublado, algo fresquito, pero bueno para caminar.

El camino discurre entre los clásicos muros de piedra que protegen las fincas privadas de huertas y castaños. También abundan los alcornoques, algunos madroños y otras especies. Vemos unos árboles cubiertos de flores blancas, ¿son manzanos?

Cruzamos un arroyo, este año ha llovido mucho y se nota, todo está muy verde y la primavera empieza a despertarse ya en las flores que van apareciendo, sobre todo en los brezos.

Antes de llegar a Cortelazor nos espera una buena cuesta, quizás sea la más dura de la ruta. El grupo, que antes iba más o menos compacto, empieza a estirarse, y algunos socios nuevos que no están acostumbrados a estos “desniveles” empiezan a quedarse atrás.

Con la subida vamos ganando vistas sobre los campos que van quedando más abajo y los montes lejanos. Todo está muy verde salpicado de flores blancas, amarillas y moradas.

Una vez arriba de la cuesta hacemos una parada de reagrupamiento ya que hemos salido a la carretera muy cerca de Cortelazor. Por el arcén entramos en esta bonita población.

No llegamos a pisar el centro, los coordinadores pronto nos desvían hacia los antiguos lavaderos, donde nos hacemos una foto de grupo.

Sin más demora continuamos hacia Navahermosa caminando junto a la valla de una huerta, hacia el oeste, y dándole la espalda al pueblo.

El camino sube un poco entre grandes alcornoques que nos dan sombra, para luego bajar hasta un pequeño arroyo triburario del de Valdelarco.

Después de cruzarlo hacemos una parada y nuestro coordinador de cabeza nos advierte que a partir de aquí el camino se vuelve senda que no siempre está clara y, que, por lo tanto, vayamos más juntos y sin perdernos de vista.

Después de un ratillo caminando por la ladera del monte entre brezos blancos, jaras, alcornoques y pinos, llegamos al arroyo Valdelarco que lleva bastante agua. Unos por un sitio y otros por otro todos conseguimos llegar a la otra orilla. El lugar es precioso, el agua clara y la gran cantidad de árboles invitan a quedarse un rato, pero no hay tregua, todavía queda un buen trecho hasta Navahermosa.

La senda sube ahora casi perdida por un hermoso matorral de brezos morados. En algunos lugares han hecho desbroces recientemente, lo que se nota en los restos de fogatas.

El siguiente obstáculo que tenemos que salvar (en este tramo tan salvaje y espectacular) es el Barranco Dundún, una empinada bajada nos pone al borde del agua.

Por un lugar donde hay una piedra que sirve de apoyo todos pasamos a la otra orilla, pero no sin que alguno meta la “pata” (en el agua).

El sendero continúa por un corto espacio junto al cauce por un precioso bosque de ribera, es una delicia.

Después, cuando el barranco gira al sur, seguimos hacia el oeste camino de la cercana Navahermosa.

Las huertas nos anuncian la proximidad de la aldea, pronto vemos la parroquia de Nuestra Señora del Rosario y entramos en esta pedanía de Galaroza.

Hoy sólo cuenta con unos 60 habitantes que se resisten a ver desaparecer su aldea como le pasó a las vecinas Cortegrullos y Las Cañadas. Parece que el turismo rural está contribuyendo un poco a salvar la situación, ya que este lugar es de una gran belleza natural y cruce de bonitos senderos.

Sólo hay una minúscula tabernilla en la aldea donde poder tomar una cerveza o un vino, nada de comida. A las dos y media comienza a lloviznar, así que nos vamos a la cercana Área Recreativa del Talenque para dar buena cuenta del bocadillo.

El lugar está en un bonito bosque de robles melojos. La comida es breve por el chubasco y pronto estamos de nuevo en camino hacia Fuenteheridos, una hora si acaso nos queda de ruta.

Pasamos por antiguos castañares, todavía pelones, en espera de que el sol primaveral los haga despertar y empiecen a echar verdes hojas que se pondrán amarillas en otoño, pero no antes de que estos generosos áboles hayan producido las ricas castañas.

Pasamos por una abandonada cantera de mármol, luego desembocamos a la carretera de Navahermosa por la que caminamos un trecho hasta llegar a la general.

En las afueras de Fuenteheridos pasamos junto a las vallas de Villa Onuba y el alojamineto rural de “Los Molinos de Fuenteheridos” justo antes del aparcamiento donde están los vehículos. La ruta está terminada, al fondo, el pueblo con el cielo bastante encapotado del que caen otra vez algunas gotas.

Los coordinadores, Gregorio y María Luisa (con la ayuda de Ferrete), han hecho una estupenda labor y dan por terminada la ruta seis horas después de haber empezado. Han sido unos 14 km de recorrido y más de 300 m de desnivel acumulado. Se pasó un buen día. La Sierra de Aracena rara vez decepciona.

texto y fotos: Joaquín Pascual

PISANDO NIEVE EN SIERRA TEJEDA

Miércoles, 9 de Marzo de 2011

El viernes 4 de marzo cayó un buen nevazo a no mucha altura en Andalucía. El sábado 5 teníamos programada en el club una ruta por Sierra Tejeda desde el cortijo del Robledal Alto, así que estábamos seguros de que íbamos a tener nieve, pero no esperábamos tanta.
Una vez que dejamos la A-92 camino de Zafarraya ya estaba todo nevado y la carretera había sido limpiada por una quitanieves.

Por desgracia la pista que va desde la Venta La Alcaicería hasta el cortijo del Robledal no había sido limpiada y los compañeros que no llevaban coches altos tuvieron que dejarlos a tres kilómetros de la zona de aparcamiento.

Desde el coche veíamos la Sierra de Tejeda toda cubierta de nieve, en el aparcamiento sólo había un todoterreno cuando llegamos.

Pero los compañeros no llegarían hasta las once y media, muy tarde para llegar al Maroma teniendo en cuenta la mucha nieve que había y la poca experiencia en el medio que tenían algunos. Pero, bueno, la idea principal era disfrutar del bosque nevado, ya habría otros días para la cumbre si hoy no se podía.

La nieve estaba blanda, era la que había caído durante la noche anterior, nieve en polvo que crujía al pisarla. Todo un gustazo.

Por lo demás, el día estaba bueno, no hacía viento y la temperatura era muy agradable.

Al llegar al Contadero nos pusimos los crampones aunque la nieve estaba blanda, siempre dan un plus de seguridad y algunos harían prácticas  de cramponaje por pimera vez. Y seguimos subiendo.

En el mirador sobre el Valle del Temple hicimos una parada para recrearnos con las vistas, Sierra Nevada se veía empetada de nieve.

Después de la paradita vuelta a subir y a seguir disfrutando de las vistas, el día se estaba portando, aunque ya se empezaban a ver nubes por las cimas.

Las nubes venían del suroeste y empezaban a enredarse en la zona del Salto del Caballo.

Los pinos estaban preciosos cubiertos de nieve, aunque había que tener cuidado al pasar por debajo porque caían de vez en cuando grandes pelotones.

La estampa no podía ser más alpina, la sensación era de estar en los Pirineos por lo menos.

Conforme nos acercábamos al Collado de las Loberas más nos enterrábamos en nieve, en aquella zona, además de pinos, hay mostajos, arces y tejos.

Eran las dos y media cuando llegamos a los tejos, evidentemente era muy tarde para llegar a la Maroma como estaba la nieve y como estaba la parte alta de la sierra, toda cubierta de nubes, así que decidimos volvernos en ese punto. No obstante, cuatro del grupo decidieron subir un poco más.

Al final se convencieron que no se podía continuar con la nieve hasta las rodillas y se volvieron. Las vistas desde allí eran excelentes sobre el Barranco de los Presillejos.


Después de hacernos fotos con los tejos nevados como telón de fondo, emprendimos el regreso por el mismo camino. Hay días de sobra para subir de la Maroma, pero no hay tantos para disfrutar de la nieve recién caída.

 

Bajamos bastante antes de pararnos a comer, después de hacerlo nos hicimos la foto de grupo en medio del bosque nevado, no había ninguna pena por no hacerlo en la cumbre, habíamos disfrutado de los lindo.

Después de pasar el Contadero nos quitamos los crampones, llegamos al aparcamiento del Robledal Alto a las cinco de la tarde, y ya había bastante gente por allí disfrutando de la nieve a su manera.

En resumen, un día de los que no se ovidan en bastante tiempo.

Texto: Joaquín Pascual

Fotos: Félix C., José López, Víctor M., Juan Ángel y Joaquín P.