Archivo de Agosto de 2011

2ª ETAPA PIRENAICA: TORMENTA EN SARRADETS

Miércoles, 31 de Agosto de 2011

Por Alfonso Piñero Alcón

En el día de hoy queremos hacer una etapa de alta montaña. El objetivo es el refugio de Sarradets que está situado a 2.587 metros y a poca distancia de la famosa Brecha de Rolando, paso obligado para los montañeros españoles y franceses que desean pasar de un país a otro.

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Para empezar, nos desplazamos en coche hasta el aparcamiento del Col de Teintes que está situado a 2.207 m. Mientras nos ponemos las botas oímos un fuerte golpe. ¿El origen? un coche que no se ha dado cuenta de un montón de rocas y se ha empotrado. A duras penas intenta desempotrarse y lo consigue dejando parte del parachoque.

Una vez con nuestras mochilas a cuesta comenzamos nuestra ruta. Hace frío: unos 15 grados y hay sol. Tomamos una pista asfaltada que es la antigua carretera que los franceses construyeron para conectarse con España, pero los españoles decidieron no hacer su parte desde San Nicolás de Bujeruelo. Sucedió lo mismo que en el valle de Benasque pero al contrario: los españoles construyeron su parte pero los franceses no.

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Desde la carretera asfaltada se ve una preciosa vista del Valle de Aspe. Los montañeros que por él caminan parecen hormigas, las ovejas puntos diminutos.

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Continuamos nuestra marcha, el aire es frío pero soportable. Nuestro objetivo el puerto de Boucharo. Camina y camina, al frente el pico de Gabieto, el Taillón. Todo es hermoso en este día pleno de sol. Nos acercamos a Boucharo y vemos que dos montañeros que venían por el valle de Aspe dejan de ser diminutos, se acercan, son dos chavales vascos. Nos hacen una foto con los montes españoles al fondo porque el puerto de Boucharo es el límite entre los dos países. Charlamos durante unos minutos, bromeamos. Finalmente nos despedimos y tomamos nuestro camino hacia Serradets. Es una senda bien marcada por una pared con vistas al circo de Gavarnie y al valle de Aspe. Nos vemos con otros montañeros, algunos con niños, nos saludamos “Bon jour” “Bon jour”

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Nos paramos un momento y tomamos agua y algo de fruta, siempre admirando el paisaje. Podemos ver picos en cualquier dirección que miremos. Sólo llegar hasta aquí ha sido una bella experiencia.

Seguimos el camino, andamos y andamos, miramos el paisaje, el cielo se está nublando poco a poco: no es buena señal. Llegamos después de tres cuartos de hora a una zona de rocas. Hay que tener prudencia y tomar el camino más seguro. Cuidado, cualquier descuido puede hacernos perder el equilibrio. Seguimos cruzandonos con montañeros de varios países: españoles, franceses, alemanes, holandeses.

Cada vez está más nublado. Caen algunas gotas.”Vaya, esperemos que no llueva” Pasado un peñón vemos que aparece una curva en el camino y por fin la Cascada de Sarradets que es la salida del torrente procedente del glaciar del Taillon. La cascada está llena de gentes subiendo y bajando. Hay una cadena para agarrarse, pero como hay tanta gente muchos optan por subir o bajar a pelo.

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Vuelven a caer gotas. Se oyen truenos. Nos hacemos fotos. Vamos a subir.

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De pronto comienza a llover intensamente mientras suenan fuertes truenos. Intentamos ponernos nuestras prendas de lluvia, pero no tenemos tiempo porque la lluvia se ha transformado en un fortísima granizada que nos produce dolor al impactar en nuestros cuerpos. El agua corre por nuestro camino. La gente busca cobijo porque la granizada es muy fuerte. Nos cubrimos la cabeza.

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Vemos a un español que se ha cobijado bajo una roca. Ha tenido suerte, nosotros no. Seguimos y seguimos buscando algún rincón. Nos agachamos y formamos un ovillo contra una roca protegiendo nuestras cabezas. Me pongo un forro polar en la cabeza para protergerme de los golpes. Así pasamos una media hora.

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El suelo se ha vuelto blanco con la granizada. ¿Qué hacer? ¿Bajamos o seguimos aquí, pegados a una roca que nos protege más bien poco? Suenan los truenos. Decidimos volver, creemos que cuánto más bajemos la lluvia y la granizada será menos fuerte. Pero el camino se ha convertido en un río. Hay que andar con cuidado.

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Sigue lloviendo y granizando y hay que cruzar el roquedo. Lo hacemos con muchísimo cuidado, porque si antes había que tener mucho cuidado, cuando estaba seco, ahora con la lluvia, la piedra está muy resbaladiza y es muy peligroso andar po él. “Bon jour, mais le jour n’est pas bon” Nos dice un francés con buen humor. Suenan los truenos cada vez más cerca.

Seguimos andando con mucho cuidado y por fin hemos terminado de cruzar el roquedo. Vemos gente que sube, en pantalón corto, con poca protección para el temporal. El paisaje ha desaparecido. Nubes y nubes, y niebla mucha niebla. A veces desparece el camino.

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Por fin comienza a llover un poco menos fuerte y la granizada ha cesado. Pero el camino está blanco, como si hubiera nevado. Tenemos que cruzar un fuerte torrente. Hay que hacerlo con cuidado pues está al borde de un barranco y viene con fuerza. Seguimos y seguimos. Estamos empapados.

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Nos cruzamos con más gente. Por fin llegamos al puerto de Boucharo donde antes lucía el sol y tomamos el camino por la pista asfaltada. El bellísimo valle de Aspe está cubierto de niebla. Llueve y llueve, pero menos. Vemos el aparcamiento a lo lejos y apretamos la marcha. Ya queda poco.

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Por fin llegamos al aparcamiento y nos metemos en el coche. Nos vamos desprendiendo de nuestras ropas empapadas. Ponemos la calefacción a tope. Vemos otros montañeros que regresan como nosotros, totalmente empapados. Tomamos el camino de Gavarnie y bajamos poco a poco.

Por fin llegamos a Gavarnie y nos vamos directamente al hotel. Nos desprendemos de nuestras mojadas ropas y la colgamos por todos los sitios posibles de la habitación.

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La habitación tiene un aspecto extraño con tanta ropa y accesorios colgados: chaquetones, pantalones, forros polares, mochilas, capas de lluvias, pero queda compensado por la belleza del circo de Gavarnie que se puede admirar completamente desde los grandes ventanales de nuestra habitación.

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