Archivo de Abril de 2015

ÁREA RECREATIVA ALFAGUARA- CUEVA DE LOS MÁRMOLES- CUEVA DEL GATO- ÁREA RECREATIVA ALFAGUARA por Mercedes Ruiz

Sábado, 25 de Abril de 2015

Circular. 16 kms recorridos en 6 horas. Desnivel 640 m. M.I.D.E. 2-3-3-3
Coordinadores: Juan Ortega y Nela Quintana.
Crónica de Mercedes Ruiz.
Fotos: Pepe López.

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El domingo 19 de abril a la 7.00 de la mañana, 35 socios de Señal y Camino salimos en autobús desde Dos Hermanas hacia el Parque Natural de la Sierra de Huétor, situado en el centro geográfico de la provincia de Granada. Es un compendio de varias sierras de media altura, compuestas por rocas calizas con formaciones geológicas peculiares. El paisaje cambiante se debe a los diferentes grados de erosión de las rocas y alberga desde impresionantes barrancos, hasta cumbres escarpadas, arroyos de aguas cristalinas, así como abundantes formaciones kársticas donde se encuentran las cuevas, de ahí su gran atractivo. Nuestra ruta se desarrollará por la Sierra de Alfaguara que esconde tres cuevas de gran belleza: la cueva de los Mármoles, la del gato y la del Agua.

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Después de esta pequeña introducción, me gustaría explicar cómo llegamos hasta allí. Desde Sevilla tomamos la A-92 hasta Granada con una parada obligada en la Venta Rio Frío para desayunar y empezar el día con la suficiente energía para lo que nos esperaba. Desde Fuente Grande (Alfacar) cogimos la carretera GR 3103. A la izquierda, dejamos atrás el pueblo de Nívar y la Sierra de Arana, a la derecha la Sierra de la Hiedra hasta llegar al área recreativa de Alfaguara donde se quedó el autobús.

Mientras sacábamos del maletero nuestro material de senderistas, miré al cielo, estaba despejado de nubes y nos aguardaba un magnífico día de primavera, con no más de 20 grados de máxima. Para mí, el momento de iniciar la ruta es el más ilusionante; la cabeza bulle y el cuerpo quiere salir disparado como una bala, pero hay que dosificar el esfuerzo (empezar como un viejo para terminar como un joven).
Tomamos la Cañada Real de la Loma de Jun durante 1.500 metros hasta llegar al sendero de la Cañada de la Cuna. Seguimos la ladera del Cerro del Pino hasta la fuente de la Teja (1240 m) donde nos reagrupamos. Aquí el arroyo da el primer aporte de agua a la cuenca del Darro y algunos se refrescaron en la fuente.

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Luego, subimos “trocheando” por el barranco del Polvorite hasta la Cueva de los Mármoles. Juan Ortega nos señaló sus estalactitas y estalagmitas que todavía se conservan en buen estado. El silencio en su interior solo fue interrumpido por el eco de nuestras voces y el sonido de las gotas de agua sobre la roca. Durante todo este primer tramo Juan Merencio, a instancias de los que le preguntábamos, nos dio una pequeña lección de botánica y dijo que el senderismo era una forma de aromaterapia. Olía a tomillo y a romero de una manera mucho más intensa que otras veces. Vimos un arbusto llamado rosa mosqueta, de sus semillas se extrae el aceite para uso cosmético. Cruzamos por zonas de encinas con algunos robles y arces; luego por áreas de masa vegetal con abundante matorral espinoso. Vimos algunos cedros del Líbano y una gran variedad de pinos.

A continuación, durante 600 metros, recorrimos la Ribera del Darro. El agua cristalina formaba pequeñísimos torrentes entre cantos rodados y rocas recubiertas de minerales de color amarillo que el agua ha depositado; de ahí el nombre de “río de oro”, el color del arroyo dorado que los romanos bautizaron como Dauro. El río Darro nace en el corazón del parque, alimenta los estanques, fuentes y canales de la Alhambra, del Generalife y del Albaicín, para poco después entregar sus aguas al Genil.

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Por la pista que va a Puerto Lobo, llegamos a las Trincheras de las Veguillas, cavadas durante la Guerra Civil. Algunos se asomaron a investigarlas y su estrechez me pareció, desde arriba, claustrofóbica, una herida en la tierra y en el recuerdo.

Continuamos por el sendero de Las Vegueras hasta llegar a la Cueva del Gato donde cada uno se instaló donde quiso para tomarse tranquilamente el bocadillo. Hoy en día, todavía, se sigue utilizando como refugio de pastores para guardar el rebaño. Desde la explanada divisamos unas magníficas vistas que disfrutamos después de la comida.

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Media hora más tarde, ya estábamos ascendiendo por una fuerte pendiente por el Barranco de las Umbrías, poniendo a prueba nuestros gemelos y capacidad pulmonar. Agradecí haber comido poco y acometí la subida con muchas ganas. Por esta zona de umbría, pudimos apreciar varios ejemplares de pinsapos que en su día fueron plantados y ya presentan una gran altura, aproximadamente unos 10 metros y que se mezclan con los árboles autóctonos como pinos, quejigos y encinas. Albergué la esperanza de una posible proliferación de estos especímenes que abundan en los parques naturales de la Sierra de las Nieves y de Grazalema, donde hemos hecho tantas rutas este año.

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Seguimos por el Collado de Víznar. En el cruce de caminos esperamos a los rezagados y vimos de lejos la Cruz de Víznar (otra vez subiremos, en esta ocasión no estaba previsto hacerlo).
Tomamos el sendero de los Calares hacia la Cueva del Agua. La cueva está cerrada con una enorme reja al visitante, un cartel a la entrada avisa que la acción del hombre ha ido deteriorando el interior. Antiguamente colgaban del techo pequeñas estalactitas que necesitaron miles de años para formarse. Juan Ortega me dijo que me fijara a la izquierda de la entrada, se ve el corte de una columna de piedra caliza que fue arrancada y traslada. En la entrada de la cueva contemplamos las vistas de Sierra Nevada y de toda la Sierra de Huétor desde un mirador. Un panel informativo nos explica cómo localizar cada pico, cada valle, cada dehesa, cada pueblo. Me fijé dónde estaban el Alcazaba (3.366 m), el Mulhacén (3481 m) y el Veleta (3.398 m) ¡Qué pequeña e insignificante me sentí ante tanta belleza y majestuosidad!

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Antes de iniciar la bajada hacia el área recreativa hicimos recuento y nos faltaban dos senderistas. Averiguamos que se habían ido juntos directamente al autobús, antes de subir a la Cueva del Agua. Desde allí volvimos por la vereda y el bosque hasta el área recreativa Alfaguara donde nos esperaban nuestros compañeros y el autobús para el regreso.
Finalmente, llegamos a Dos Hermanas a la hora prevista y, a pesar de algunas agujetas, solo pensaba en lo mucho que había disfrutado. Valió la pena hacer tantos kilómetros y valdrá la pena volver para conocer un poco mejor la Sierra de Huétor, la gran desconocida ¡Hay tanto por ver y sentir!

Sendero Benaocaz-Cascada del Mitano-Casa del Dornajo-Salto del Cabrero-Benaocaz.

Sábado, 18 de Abril de 2015

La ruta programada en el club para el día 12 Abril en Benaocaz (Cádiz) de nombre  según el encabezamiento, y coordinada por José López y Alfonso Piñero, con las características técnicas siguientes:

  • Tipo Circular.
  • Duración aproximada 7 horas.
  • Longitud 17 Km.
  • Desnivel positivo acumulado 500 m.
  • M.I.D.E. 2-3-3-3.
  • Dificultad media.
  • 50% de tramo sin sendero.

Salimos a las 8 de la mañana detrás del club, y nos dirigimos a la venta de La Piedra en Montellano , donde desayunamos unos 32 socios.

Al termino nos dirigimos a Benaocaz. A la llegada al pueblo nos costó aparcar los coches porque había una carrera popular organizada y estaban los aparcamientos ocupados.

Nos pusimos las mochilas y las botas y nos dirigimos al sendero. Al empezar tuvimos que subir una cantidad importante de escalones de hormigón; cuando se terminó y empezamos el sendero Alfonso Piñero pidió un minuto de silencio por los compañeros muertos en Marruecos.

En el primer tramo empezamos la subida con unas vista de la sierra de Benaocaz y el peñón del Ojo del Moro.

El día fue claro y se pudo ver los distintos valles y montañas calizas. Seguimos subiendo y cruzamos una pequeña pradera que nos dio un respiro, para seguir subiendo hasta llegar a la cascada del Mitano, (en este camino nos encontramos varias vacas que se extraño al vernos porque ni se inmutaron).La cascada no tenia agua, pero con agua tendría que ser muy bonita, por la altura que tiene.

Seguimos andando y en este trayecto vimos las Peonia en flor y sin florecer, también estaba burlaga en flor con un amarillo intenso.

Cruzamos un arroyo por unas  piedra sin dificultad, y seguimos el sendero y viendo las curiosas formas de la encinas y alcornoques y la sierra de la silla a lo lejos. Entre las encinas y alcornoques había varios de muchos años porque su estado y forma decía que eran centenarios.

Continuamos el camino siempre al oído del arroyo Pajaruco, que fue el que cruzamos por las piedras y seguimos ascendiendo algunas veces con dificultad, y otras no.

En el camino de ida encontramos unas flechas amarilla que indicaba la dirección a seguir, hasta llegar a la fuente del Ojito Nogal. Allí algunos hicieron fotos y  continuamos el sendero hasta llegar a la Casa del Dornajo.

Estando en esta zona se dividió el grupo en dos, porque resulto más dura de lo normal y volvieron a Benaocaz por el sitio más fácil; por decir algo, acompañado por Alfonso y el resto de compañeros seguimos la ruta hasta llegar al salto del Cabrero.

Este tramo de sendero la mayoría no está señalizado y tuvimos que pasar por la distintas vegetación y piedras de grandes tamaños. Llegamos a un caserío que está en el puerto D. Fernando, en medio de un llano, con una solitaria encina, donde comimos el bocadillo. Esta encina tiene que ser importante por su tamaño y los años que tiene y la buena sombra que da.

Allí decidimos ver los miradores. Una vez visto nos dirigimos a Benaocaz, a lo largo del senderos nos encontramos con varias cancelas que las dejamos cerrada como siempre; también saltamos vallas de piedra y varios tipo de animales como cerdos , burros, mulos y vimos un horno antiguo de cal.

Cuando teníamos a la vista Benaocaz, bajamos por sendero de piedras y curvas, para salvar el desnivel hasta llegar al pueblo y subimos por otra escalera llegando  al bar donde esperaba el resto de compañeros que llegaron antes. Tomamos un refresco cogimos el coche y marchamos a casa.

ARROYO DE LA PLATA-CASTILLO DE LAS GUARDAS- LAS CAÑADILLAS

Viernes, 10 de Abril de 2015

Ruta circular. M.I.D.E: 1-2-2-3. 11,7 kilómetros recorridos en 4 horas.
Coordinadores: María Luisa Laviana y Gregorio Corral.
Crónica de Mercedes Ruiz.
Fotos de José López.

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Después de una espléndida Semana Santa especialmente agotadora, el domingo 5 de abril disfruté con todos mis compañeros de un Domingo de Resurrección, para mí, atípico. La mejor manera de celebrar el renacer de la vida es estar en plena naturaleza y después de las recientes lluvias y un principio de primavera soleado, el campo rebosaba belleza. Nuevamente los pronósticos de lluvia en un cincuenta por ciento quedaron en una simple anécdota y guardé sonriendo mi chubasquero en lo más hondo de mi mochila, pensando que aquel día (como muchos otros) valdría la pena vivírlo. Mi impaciencia por contaros mis impresiones no conseguirá impedirme narrar este relato con cierto orden y para ello, empecemos desde el principio.

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Eran las 9:15 de la mañana. Nos habíamos citado con los restantes socios, 25 en total, para desayunar en la aldea de Arroyo de la Plata. Anteriormente, desde Sevilla habíamos tomado la dirección hacia Mérida y luego a la derecha hacia Aracena hasta llegar a Arroyo de la Plata, dejando a un lado la Venta El Alto. Hacía calor y las nubes se iban disipando. Estaba entusiasmada por el día que nos aguardaba y con la mochila a la espalda esperaba con cierta impaciencia a mis compañeros.

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Iniciamos la ruta desde la aldea bordeando y cruzando el río Guadiamar en dirección al Castillo de las Guardas. El río nace cerca de este municipio y desde ahí se prepara para su camino hacia el Sur, entre monte mediterráneo y dehesas de encinas. El primer sendero que tomamos, en la Ribera del Guadiamar, estaba jalonado de especies arbóreas como chopos, fresnos, frutales silvestres, brezos, adelfas. El río tenía poco caudal, pero el sonido del agua y el canto de los pájaros despertaron mis sentidos. El olor de las plantas aromáticas, el romero y el cantueso no solo embriagaban el aire, sino que destacaban por la variedad cromática de sus flores en esta época del año. Cruzamos por dehesas de encinas, luego el paisaje se iba transformando en zonas de pastos y matorral. Avistamos nidos de cigüeñas en los postes de la luz y vimos cómo las aves se posaban en ellos. Una perdiz cruzó fugazmente nuestro camino y nos sorprendió poder ver un animal tan huidizo. Tuvimos suerte de ver alguno, el sonido de nuestros pasos y conversaciones los espantaban. El primer sendero, de pronto, se vio interrumpido por una pista agrícola de tierra que recorrimos durante dos interminables kilómetros. El calor apretaba y la monotonía de la pista no contribuía a que se me hiciera más llevadero.

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Un poco antes de llegar al pueblo del Castillo de las Guardas, nos reagrupamos e iniciamos el regreso por la aldea de Las Cañadillas hasta llegar a Arroyo de la Plata. Este segundo sendero, según nos informó Gregorio, ha sido recientemente recuperado como camino público para disfrute de todos los senderistas. Me fijé en que algunos de los compañeros se paraban de vez en cuando a recoger espárragos y bromeamos con hacer una tortilla con ellos. Cruzamos por explotaciones agrarias donde pastaban tranquilamente las vacas y las ovejas. El sonido de sus cencerros nos alertó de su presencia. Pudimos ver varios corderitos recién nacidos, caballos y potrillos en su medio natural. Perdimos la cuenta de las innumerables cancelas que tuvimos que abrir y cerrar a nuestro paso para que nos se escaparan los animales. Este sendero, apenas señalizado, estaba cubierto por unos matorrales que nos llegaban a las rodillas y me dio la sensación de pisar un espacio virgen y aunque no lo sea, me gusta pensar que nuestras pisadas fueron las primeras de esta primavera. Además de encinas y alcornoques, pudimos ver zonas de repoblaciones de pinos y eucaliptos que han sustituido en pocos años a las viejas encinas. Los cadáveres de troncos calcinados por antiguos incendios forestales yacían muertos, rodeados de vida, alertándonos del peligro del descuido o de la acción del hombre. Nos encontramos con un arbusto cargado de flores blancas, algunos opinaban que era un espino blanco, otros un tilo. Yo me decanto por el espino blanco que tiene un aspecto parecido al que recuerdo y su aroma se asemeja al del tilo. Ahora bien, solo un conocedor podría sacarme de la duda (Gregorio me aclara que se trata de un espino silvestre). Antes de llegar a nuestro punto de partida, cruzamos de nuevo el Guadiamar. Me llamaron la atención las plantas que crecían en el agua, las ranas que saltaban y que alguno, entre risas, intentó agarrar. ¡Hoy hay tanto río contaminado!

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Finalmente, ha sido una experiencia enriquecedora y altamente recomendable para desestresarse. Agradezco a nuestros coordinadores María Luisa y Gregorio por ser tan pacientes, enseñarnos algunas cosas de las que saben y darnos a conocer una ruta tan bonita.

Ruta: Llano del Moro-Rio Bailon-Fuenfria

Miércoles, 8 de Abril de 2015

Por Juan Luis Ferrete
Nombre de la ruta: Llano del Moro-rio Bailon-Fuenfria-Llano del Moro
Tipo de ruta: Circular
Distancia: 13,9 km.
Dificultad: Facil
Coordinadores: Juan Luis Ferrete y Manuel Pichardo
Fotos cedidas por: Jose Lopez

El dia 15 de febrero 45 componentes del Club, nos embarcamos en un viaje hasta Zuheros (Córdoba), para recorrer el sendero que comenzaba en Los Llanos del moro.
Bien a las 7:45 de la mañana, tomamos el autobús, en dirección a Zuheros, paramos en Estepa (Venta del Polvoron) junto a la gasolinera, tras tomarnos el desayuno, continuamos en ruta, pasamos cerca de Herrera, Puente Genil , Cabra y Doña Mencia, una vez llegados a esta población y antes de entrar en ésta, tomamos la carretera CO-6203 que nos llevaría hasta Zuheros, como el autobús es bastante grande, rodeamos el pueblo para no pasar por enmedio de éste,llegando hasta su acceso por el lado opuesto por la carretera que viene de Luque.
Justo en su entrada, a la izquierda, sale la carretera que va a la Cueva de los Murcielagos, y a unos 3 kms. del comienzo de ésta, está el inicio de nuestra ruta, Los Llanos del Moro.
Una vez equipados con nuestras mochilas, y equipo de lluvia, ya que justo desde que empezamos nuestro recorrido, el tiempo climatológico no nos dio mucha tregua y se puso a llover.
Empezamos sobre la Colada de Zuheros a Priego, al llegar a un desvio, seguiremos por la izquierda en una senda amplia, hacia un collado que coronaremos en un cuarto de horas entre encinas, a nuestra izquierda, entre ellas, como estamos subiendo poco a poco, tendremos unas buenas vistas del pueblo de Luque al fondo.
Divisaremos un cartel en el que nos informará que estamos sobre la colada, continuamos en ella, y nos llevará hasta Casa de Claudio (en ruinas), cruzaremos la verja que dejaremos cerrada e inmediatamente giraremos a la derecha para buscar la fuente del Espino, situada en el comienzo de una alameda donde nace el arroyo de la Zarcilla, caminaremos junto a este arroyo entre arbustos de espinos blancos, coscojas y el murmullo del agua, hasta que llegamos a la confluencia con el arroyo del Moreno, que se abastece de agua de los manantiales de la fuente de la Zarza y que está situada a unos 50 m. de donde se unen estos dos arroyos.

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Hechas las fotos de grupo, cruzamos la pista y nos vamos a buscar el arroyo del Moreno por su lado izquierdo, antes de llegar a un farayon de piedras que divisamos delante de nuestros ojos, cruzamos el arroyo y le seguimos, ahora por su lado derecho, detrás dejaremos una pequeña caída de agua que forma una ruidosa cascada y que deberemos estar atentos para verla, pues caminamos por una zona un poco mas alta y tendremos que bajar cerca de una encina de gran porte.
Continuamos al lado del arroyo el cual tendremos que cruzar de un lado a otro en varias ocasiones, pasaremos por una zona protegida llamada La Zarzadilla, en la cual anidan parejas de grajos y abejarucos en unos cortados que están situados a nuestra derecha sobre la zona acotada.
Continuamos hasta llegar a la unión de este arroyo con el rio Bailon en la zona de la fuente del Madroño y giramos a la izquierda, en esta ocasión este rio lleva bastante agua, seguimos por la senda y a poco giramos a la izquierda, comenzando a subir, seguimos el camino y entramos en una zona de bosque de encinas, cuidado que esta zona esta bastante poco señalizada.
En una zona despejada, y junto a un poste indicador, giramos a la izquierda y subiremos un poco por la senda que está, ahora sí, bien marcada y que corresponde al camino que viene desde La Nava a Zuheros por la Chorrera. Llegamos a la Fuenfria y aquí tomamos un poco de comida ya que continua lloviendo. En el poste indicador tomamos la pista de la izquierda que nos lleva de vuelta hacia el cortijo del Moreno, pasamos de nuevo por la zona de la fuente de la Zarza y seguimos por la pista que nos lleva por Las Carniceruelas hasta llegar de nuevo al Llano del Moro.

En este punto terminamos nuestra ruta, pero esta vez teníamos concertada una visita guiada a la cueva de los Murcielagos, y siguiendo la carretera, a 1,20 km. está la entrada, donde nos esperaban los guias de esta cueva. Algunos de nosotros no se sintieron con ganas de visitarla y se quedaron en el autobús que estaba aparcado en la zona del centro de interpretación de la cueva, 32 fuimos los que la visitamos, disfrutando de la visita y de las explicaciones de nuestro guía, además con nuestro grupo, iba un fotógrafo autorizado por la Junta de Andalucia para hacer un trabajo de promoción de dichas cuevas, con el que conversamos y preguntamos por su trabajo.
La visita duró casi 1,5 horas y sobre las 18:30 terminamos y volvíamos a nuestra ciudad.