Archivo de Mayo de 2015

MI CAMINO (por Lorenzo Cabezuelo)

Sábado, 30 de Mayo de 2015

LOS ACANTILADOS DEL ALGARVE por Trinidad Reina

Miércoles, 27 de Mayo de 2015

ACANTILADOS DEL ALGARVE
MIDE- 2223.
DISTANCIA-15 KM.
COORDINADORES: Antonio Bueno y Rosa Mª Muñoz.
CRÓNICA: Trinidad Reina.
FOTOS: José López y Trinidad Reina.

El sábado 23 de Mayo a las 7,30 h , 38 socios del Club Señal y Camino partimos hacia Portugal desde Cineapolis ( Dos Hermanas ).
Desayunamos en el área de servicio de Trigueros y reanudamos la marcha por la costa onubense hasta el Algarve.
Iniciamos la ruta a las 12h aproximadamente desde el encantador pueblecito de Porches, Sra da Rocha, desde cuyo mirador comenzamos a disparar las cámaras de fotos para no dejar de hacerlo hasta el final del recorrido:
Una inmensa pantalla aceánica de un azul intenso , nos dio la bienvenida contrastando con el blanco de la ermita cercana. Aire limpio, cálido, transparente de brisa salina.

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Bajamos a una pequeña playa que da acceso a un túnel estrecho y oscuro desembocando a su vez a otra playita con escalera hacia la cornisa.
Pronto nos ubicamos sobre la línea de acantilado desde la que nuestras retinas no dejaban de sorprenderse ante tanta belleza: la franja oceánica azul intenso acariciando cielo y tierra. Roca moldeada a capricho de las olas y el viento con formas increíbles ( crestas, ondulaciones, arcos, picachos, grutas, etc). También los inquietantes “algares” como ojos de gigante vigilante a la espera de que alguien asome…Muchos estaban rodeados de vallas protectoras y aún así algún que otro curioso se atrevió a traspasar.

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El acantilado, en su altura, deja ver distintas vetas de coloridos ocres y rojizos que hablan del tiempo geológico y los sedimentos de areniscas. Si observamos las rocas de cerca, apreciamos que todas están impregnadas de fósiles marinos, sobre todo restos de moluscos, habitantes de aquellas tierras sumergidas que ahora asomen al implacable sol.
Cuentan que el acantilado tiene “vida”, sufre una constante transformación por la acción de la erosión en la roca carbonatada que implica una pérdida de territorio que oscila entre los 2mm / año y los 2m /año. Esta evolución se produce mediante secuencias de desmoronamientos episódicos. También la acción mecánica de las olas desgasta la base de la pared rocosa formando cavidades que llegan al límite desprendiéndose en bloques enormes.

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A lo largo del acantilado se suceden pequeñas playas y calas de aguas transparentes encajonadas entre paredes de roca. Vistas desde la cornisa, los azules turquesas y verdosos marcan líneas paralelas al borde de arenas blancas y brillantes. Abundan en la costa algas rojizas que arrastra la marea. Muchas de estas playas sólo son accesibles desde embarcación. Dejamos atrás algunas como Pandodeira, Marinha, Benagil, Carvalho, Algar Seco, etc. Fue en Marinha donde , después de atravesar los patios de algunas casas particulares y bajar una escalera interminable, pudimos descansar y deleitarnos con una cerveza fresquita sin despegar los ojos del horizonte. Pero también aquí tuvimos un percance que nos alteró el orden de los acontecimientos. Una compañera de caminos se resbaló en la bajada con la mala fortuna de fracturarse la muñeca. Una ambulancia la trasladó al Hospital de Portimao junto a uno de los coordinadores. El resto continuamos la ruta…
Avanzamos en el recorrido sobre el acantilado y llegamos a un punto en el que había una especie de excavación a ras de suelo que desembocaba en una pequeña gruta que daba directo a una playita. Para bajar necesitamos usar ambas manos y saltar. Volvimos al acantilado por una escalinata muy empinada en el otro extremo de la playa.

A lo largo del sendero la brisa marina traía aromas variados, desde asados de sardinas al penetrante olor del orégano salvaje que junto a la sabina, la margarita de mar, las malvas, el perejil de mar, el diente de león y las enormes pitas, entre otras, forman parte de la flora singular de estos parajes.

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El sonido de las olas contra las rocas y el graznido de las gaviotas nos acompañaron en casi todo el trayecto. Algunas sobrevolaban muy cerca de nuestras cabezas y apenas se asustaban con nuestra presencia. Más bien nos observaban desconfiadas. Uno de los islotes que divisamos estaba repleto de estas aves. Parecía su lugar de anidamiento.
Ya llegando a Carvoeiro, nos esperaba el autobús. Pero antes nos dispersamos por los numerosos barecitos del pueblo para tomar un café antes de partir a Portimao a recoger a la coordinadora y la compañera lesionada. La espera en la puerta del Hospital fue larga y llegamos muy tarde a casa pero cargados de energía y buenas vibraciones.
Una ruta espléndida, difícil de olvidar. Un paisaje que sobrecoge e hipnotiza al mismo tiempo.
Una mirada desde distancias infinitas que te invitan a pensar , a reflexionar en lo que somos y en lo que hacemos aquí.
Quiero agradecer a los coordinadores Rosa y Antonio por la paciencia con que nos han esperado ante tanta foto. Por su amabilidad, gentileza y sobre todo por la actitud resolutiva ante los problemas que surgieron.

Trinidad Reina.

LOS CAHORROS DE MONACHIL por Mercedes Ruiz

Martes, 19 de Mayo de 2015

Circular. M.I.D.E. 1-3-2-2. Desnivel: 200 metros. 12,5 kms. recorridos en 5h.
Coordinadores: Pepe Morgado y José María Padilla.
Crónica: Mercedes Ruiz.
Fotos: Pepe Morgado, Pepe López y Juan Luis Ferrete.

El sábado 16 de mayo de 2015, a las 7 de la mañana, cincuenta y un socios nos citamos en la rotonda Juan Pablo II para dirigirnos en autobús a Monachil, un municipio de la comarca de la Vega de Granada, a ocho kilómetros de dicha ciudad.

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Desde Dos Hermanas en dirección a Alcalá de Guadaira, enlazamos con la autovía A-92. A mitad del camino, cerca de Aguadulce, desayunamos en el restaurante Río Blanco. Luego tomamos la autovía A-44, la carretera local GR-30 y finalmente, la autovía A-4028 que nos llevó a Monachil.

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A dos kilómetros de Monachil tenemos el desfiladero de Los Cahorros. La palabra Cahorros, en el argot nevadense, significa surcos empinados y escabrosos en las laderas de los cerros. Es un lugar muy apreciado por los escaladores y los senderistas lo consideran un paraíso natural. El sendero se desarrolla paralelo al cauce del río Monachil, entre acequias, paredes verticales y puentes colgantes, para luego salir del cañón a monte abierto. El río, protagonista evidente de esta ruta, nace en las Chorreras del Veleta, a 2.975 metros, tiene veintiséis kilómetros de longitud y desemboca en el Genil poco antes de entrar en Granada; recibe aguas del arroyo Huenes, al pie del Trebenque.

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Sobre las 10.30 de la mañana, el autobús nos dejó en la Era de Los Portachuelos (800 m.), ahora transformada en aparcamiento. La era es un vestigio de un pasado de cultivo de secano, cereales que cubrieron la mayor parte de esta tierra. Nada más bajarme, me fui familiarizando con el entorno. Las estupendas vistas y el aire puro de la mañana estimularon mis ganas de empezar a andar. Me sentía como el corredor minutos antes de iniciar la prueba: nerviosa, pero expectante. Se formaron los habituales corrillos, unos charlaban animosamente, otros se hacían del material que habían guardado unas horas antes en el maletero del autobús. Se respiraba un ambiente de camaradería y de disfrute que siempre consigue emocionarme. Me sentí afortunada por formar parte de un grupo unido por el amor a la naturaleza y al deporte.

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Pero hablemos mejor de la ruta. Espero ser capaz de transmitir toda su belleza. En su primer tramo, fuimos bajando. El sendero llanea por un valle entre huertos y frutales (manzanos, cerezos y granados), flores silvestres, almendros y olivos. Los diferentes olores de las hierbas aromáticas (lavanda, tomillo y romero) asomaron a mi nariz de manera independiente, de este modo, fui capaz de reconocerlos. A continuación, subimos por un camino hecho de escalones de piedra en dirección a Los Cahorros Bajos.

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Conforme ascendíamos, se podía divisar el cañón del río Monachil. Llegamos a la meseta donde están las Eras de Los Renegrales. Desde la segunda era nos entretuvimos a contemplar el encajonamiento que producen las paredes verticales entre las cuales discurre el río Monachil, lugar al que tuvimos ocasión de ir un poco más tarde. La naturaleza te da lecciones constantemente y aquí me sentí en mi micromundo como una piedra minúscula en el desfiladero. Una vez arriba, seguimos el sendero y bajamos por una escalera tallada en la roca. Pasamos las ruinas de la casa de un guarda de una antigua central eléctrica. Allí, un panel informativo nos hace algunas recomendaciones para cruzar el puente colgante de Los Cahorros, de 63 mts., el más largo de todos. De cuatro en cuatro lo recorrimos sin mucho problema. Sin embargo, al ser el grupo bastante numeroso y con la particularidad de que cruzaban gente en los dos sentidos y no podía haber más de cuatro a la vez, tuvimos que hacer muchas paradas en esta parte del recorrido. Algunas personas vencieron su vértigo y pasaron en grupo. Los puentes colgantes se construyeron a principios del siglo XX, con cuerdas y travesaños de madera, y en 1970 se remodelaron y se adaptaron con acero y madera. Son revisados constantemente y a pesar del balanceo, (de ahí su atractivo) son muy seguros.

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Una vez pasado el puente, el camino baja hasta los desfiladeros del río por donde pasa la tubería de conducción de agua. Se han trazado numerosas vías de escalada en sus paredes de más de treinta metros de altura y pudimos ver cómo grupos de jóvenes practicaban este deporte. Mientras esperábamos, estuvimos contemplando sus evoluciones y al final les aplaudimos. ¡Todo un espectáculo!

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Caminamos por una vereda cementada construida a unos metros sobre el cauce del río. En algunos puntos se han colocado unos agarres porque la roca sobresale y puede haber peligro de caída. En otros tramos pasamos agachados. Nos adentramos por el túnel o la Cueva de las Palomas formada por la erosión fluvial.

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Salimos del desfiladero al paraje de Las Hazuelas, también llamado Cerro de las Uvas, por la abundancia de viñas que hubo en otro tiempo. Todavía se pueden ver algunas parras y rosales silvestres. Llegamos al puente y a la galería de Las Hazuelas. El abovedado se construyó en 1982 y sus aguas se utilizan para el abastecimiento de los pueblos de la Mancomunidad del Río Monachil. A orillas del río, unos jóvenes estaban tomando el sol en bañador. El agua estaba fresca, muy fresca, porque apenas hicieron intentos de mojarse los pies. El puente colgante da a un sendero por el que se puede regresar a las Eras de los Renegrales. Nosotros optamos por buscar un lugar de sombra donde poder almorzar y cruzamos el río con poco caudal, saltando sobre las piedras.

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Media hora más tarde, nos dirigimos hacia el puente de Las Chorreras. Cruzamos el río y una señal nos indicó el Camino de la Solana por donde fuimos ascendiendo. En este tramo, el paisaje se vuelve más agreste y el camino discurre elevándose por una zona de matorral y de arbustos en su mayoría espinosos. Un sol de justicia estuvo a punto de desanimarme, sin embargo la maravillosa panorámica de los Cahorros lo impidió. Continuamos nuestro camino y pasamos por debajo del Cortijo del Cerrillo hasta llegar de nuevo a la Era de los Portachuelos.

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En el aparcamiento tuvimos que esperar un cuarto de hora. La carretera estaba cortada porque se celebraba a esa hora el II Rally-crono del Purche-Monachil y estaba previsto que el autobús nos recogiera en el pueblo. Los coches pasaban a una velocidad de vértigo haciendo un ruido espantoso. Algunos disfrutaron con el espectáculo, pero yo no puedo decir lo mismo de mí. Unos minutos después, oímos las sirenas de bomberos y ambulancias que anunciaban un accidente. En cuanto nos dieron paso, caminamos por la carretera de El Purche en dirección al bar El Puntarrón donde tomamos un refresco. Luego, pasamos junto a la Fuente del Piojo. En el pueblo, bordeamos el río y lo cruzamos en dirección al Ayuntamiento. Mientras nos refrescamos en las reparadoras aguas de una fuente y nos sentamos un momento en unos jardines bajo la sombra de los árboles, miré al cielo, estaba sembrado de parapentes multicolores, una estampa muy relajante. Luego en casa, me enteré que se estaba celebrando en Cenes de la Vega, una localidad cerca a Granada, la tercera manga del campeonato de Andalucía. Cuando el grupo estuvo completo, el autobús vino a recogernos.

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Finalmente, estuvimos tomando café con pionono en La Isla, una afamada cafetería de Granada. Ante el regocijo de todos los participantes, nuestros queridos coordinadores sortearon unas cajas de piononos, una iniciativa que todos aclamaron.
Gracias a Pepe Morgado y José María Padilla por esta divertida ruta. Los Cahorros fueron todo un espectáculo y un maravilloso descubrimiento.

ARROYO DE GUADALORA. 17 de mayo 2015 (2 crónicas) por Santiago Sanchez

Lunes, 18 de Mayo de 2015

Hemos participado 21 socios/as.
El tiempo fue muy bueno, quizás algo caluroso en las zonas que no cubría el bosque de ribera o la brisa estaba ausente.
La forma de agruparnos ha sido similar a la de otras ocasiones, esto es:
Una parte nos unimos en la Avda. Juan Pablo II, otros se unieron en Lora del Río donde paramos para desayunar, una pareja nos esperaba en el aparcamiento junto al inicio del sendero y por último otros dos socios se incorporaron sobre la marcha.
¿Cómo fue la ruta?
Teniendo en cuenta mi doble condición de coordinador y cronista, pienso mi “jefe” el Rufi, sabia lo que se hacia, ya que no contaría nada malo. Así que trolas no cuelo, pero me aproximo lo que puedo a lo real.
Penetramos al sendero por la cancela que hay próxima a la carretera, y al poco de iniciar este nos encontramos con una cantera abandonada de piedra caliza, que se empleo en su día para hacer la carretera que conduce al embalse de Bembézar.
Siguiendo en sendero, se encuentra un acebuchal, el “el Risco de los Pájaros”, el arroyo circula encajonado con pendientes elevadas, con abundante matorral y masa arbórea, lo que evita en parte la erosión.
Siguiendo caminando, entramos en la zona de mayor interés botánico del parque (alisos, olmos, sauces y fresnos forman el bosque de galería) , en las laderas abundan los madroños, brezos y cascaviejas y algún que otro almez centenario. .
Llegado a este punto, no tanto de “mutu propio” sino a requerimientos de Nela, el Rufi se explayo con sus explicaciones sobre arbustos, plantas y flores – había repartido unos documentos fotocopiados con información sobre el particular-, pasado un tiempo y viendo que la mayoría de los participes habia optado por seguir el sendero, dejamos la clase magistral y nos unimos al grupo de cabeza.
Según se avanza, hay que atravesar el cauce seco y pedregoso – el agua habia desaparecido - , seguimos de nuevo por la senda hasta llegar a la zona donde el arroyo se ensancha y es fácil de cruzar saltando de piedra en piedra o entre los troncos existentes.
Hay abundantes alcornoques a lo largo del recorrido.
Pasamos junto a las ruinas del Cortijo de Torralba y su horno de pan, que varios compañeros aprovechan para hacer la fotografía de recuerdo.
Pasados estos y tras una nueva pausa, hacemos la fotografía del grupo y seguimos subiendo hasta una nueva cancela que cierra la vereda del Arroyo Guadalora.
Ahora se camina entre olivos y frutales de regadío, dejando atrás el bosque mediterráneo que circunda esta zona.
Por último, llegamos a La Fuente del Conejo, donde nos tomamos un pequeño refrigerio. Eran las 12:30 horas, a continuación se desando lo andado ya que esta ruta es lineal.

A las 14:30 horas estábamos de nuevo en el aparcamiento. Algo cansados, pero pienso que contentos de haber finalizado el sendero sin ningún contratiempo.
Aquí cada cual opto por lo que estimo mas conveniente, En nuestro caso un grupito de 11, nos fuimos hasta Hornachuelos y en una tabernita, comimos lo que últimamente se promociona en esta parte de Córdoba, El salmorejo y el flamenquin.
Hasta una nueva salida.
Santiago Sánchez Gomis

¡Como me ha gustado muchísima la ruta he hecho crónica de una participante!

Domingo 17 Mayo 2015: Senderismo. El arroyo de Guadalora MIDE 2-2-2-2 (Coords. Rufino Monrové-Santiago Sánchez Gomis).
Crónica Clare Usher (ayudada por Mª Luisa)
Nos reunimos 21 senderistas, con nuestras hojas de las flores amablemente suministradas por Rufino, preparados para una ruta botánica magistral que iniciamos a las 10:10 de la mañana. Hubo muchas explicaciones por parte del maestro Rufino y la maestra Nela sobre la plétora de flores que vimos al transcurrir la ruta.
El conjunto magníficamente coordinado por Rufino y Santiago (¡salvo en un momento que perdimos a Rufino!).
Una ruta sin dificultad alguna, pero con mucho interés, paseando y cruzado el arroyo, de vez en cuando hasta con un poco de agua. Unas subidas y bajadas suaves. Llegamos a la Fuente del Conejo (seca) donde tomamos un descanso y aprovechamos para comer un poco de fruta antes de iniciar la vuelta. Ahora hace CALOR. Así que volvimos a buen paso y terminamos la ruta sobre las 14,30. Un total de cuatro horas de ruta y menos de 12 kilómetros.
La hora para ir a comer, unos por Hornachuelos, otros por allí, otros por allá. ¡Quiero ver el cuaderno que iba preparando María Luisa con sus flores! A la vuelta de la ruta mi coche una fiesta de olores, entre otros el de la manzanilla amarga.
En ruta vimos e identificamos, entre otras, amapolas, adormideras, espuelas de caballero, hipéricos, manzanilla amarga, estepas blanca (no por la flor que es malva, sino por las hojas), cardos, juncos, lentisco, dientes de león, varios tipos de menta (longifolia, pulegium o poleo) y de hinojo (el auténtico y el falso), etc., etc.

Otra ventaja de hoy es que el sendero está a solo unos 100 kilómetros de casa.
ENHORABUENA y hasta la PRÓXIMA.
C

FIN DE SEMANA EN EL VALLE DEL JERTE por Loly López Guerrero

Viernes, 15 de Mayo de 2015

Día 1 de Mayo 2015

Salimos a las 8 de la mañana y nos detuvimos para desayunar en la venta  24 H. LEO. Había muchísima gente aunque los camareros fueron muy rápidos.

Nos dirigimos a Arroyomolinos de Montánchez para hacer la ruta de los molinos. 7 kilómetros. Dejamos los coches en la Plaza del Ayuntamiento, frente al viejo cinema Molero, y desde allí sale la ruta que está muy bien indicada. A 50 metros tomamos la C/ del Pilar y desembocamos en la Calle Altozano donde hay una fuente. Nos encontramos con una pista cementada que nos acompañó en los primeros molinos de la Garganta. El camino discurre entre parcelas con olivos, higueras, naranjos y otros frutales.

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La pista terminó en el primer molino, cruzamos el arroyo y comenzamos a subir por la margen izquierda. El primer tramo, el de mayor subida de toda la ruta, encontramos la práctica totalidad de los molinos, aproximadamente 14 aunque dicen que habían unos 30, algunos bastante deteriorados, otros en reconstrucción y en el caso del molino más alto, Villa Granada, que está acondicionado como vivienda.

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Los molinos aprovechaban la fuerza del agua de la garganta. Podemos contemplar las curiosas estructuras, las piedras de amolar, acequias, desagües, pozas… cuyos restos aparecen esparcidos a lo largo de nuestro camino. De vez en cuando aparecía el cauce del río cubierto de zarzas y helechos imposibles de vadear. Según vamos subiendo, veíamos Arroyomolinos más pequeño al fondo del valle. El paisaje estaba llenos de flores y las cámaras y móviles no paraban de inmortalizar los momentos vividos.

Una vez arriba llegamos a una zona de falso llaneo con olivares y vallas muy bonitas de granito. Vimos los fantásticos dinteles de piedra colocados en las puertas de las fincas. Nos paramos en el arroyo para hacernos algunas fotos y pasamos cerca del molino Villa Granada cubierto de flores.

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Un grupo se paró a almorzar en plena naturaleza, otro grupo se marchó a Montánchez ya que estábamos muy cerca. Disfrutamos de la vista que nos proporcionaba el Castillo. Nos quedamos en un bar y almorzamos.

Este Castillo tiene sus orígenes en la época romana, aunque quedan muy pocos restos de entonces. Cuando se levantó la construcción fue en el siglo XII, con la ocupación Almohade, aunque de esta época sólo se conservan tres aljibes y parte de su trazado. Cuando fue reconquistado por los cristianos, fue administrado por la orden de Santiago. Data de ese tiempo el levantamiento de las distintas murallas que protegen la fortificación. En el siglo XVII, dentro del Castillo, se edificó la ermita de la Consolación.

En Montánchez nos esperaba Beatriz. Llevó a los conductores a Arroyomolinos y cuando volvieron un grupo se fue a tomar café a Plasencia y otro nos fuimos a Tornos en busca del Albergue.

Alberjerte está en el centro del pueblo. Es un albergue moderno, limpio y bien acondicionado.

La cena nos la sirvieron a las 9,15 y luego nos reunimos en la segunda planta para tomarnos unos chupitos. Desde la terraza se ven los pueblos de la Sierra iluminados, incluso Plasencia.

Día 2 de Mayo

A las 8.30 desayunamos y esperamos a que llegaran los guías del albergue Pedro y Pablo.

Nos dirigimos a Tornavacas para hacer la ruta de Carlos V. Dejaron una furgoneta en el camping de la garganta de los infiernos y seguimos a Tornavacas.

Un poco de historia.

Cuando el Emperador Carlos I de España y V de Alemania, decide pasar los últimos años de su vida en el monasterio de Yuste, cobró Tornavacas una gran importancia porque estaba en el camino que desde el puerto cántabro de Laredo, donde había desembarcado con un numeroso séquito, le llevó, tras dos meses de ruta con varias paradas en las ciudades por las que iba pasando llegó a Tornavacas. Era ya el mes de noviembre, siendo esta la última parada antes de llegar a Jarandilla. En Tornavacas estuvo cuatro días. Como el Emperador tenía deseos de llegar pronto a Jarandilla decidió hacer el recorrido más corto entre Tornavacas y Jarandilla en lugar de hacer la ruta prevista que le llevaría por Plasencia. Debido a su delicado estado de salud, y lo abrupto del camino, el monarca fue llevado en silla de manos y en ocasiones a cuestas de una cuadrilla de hombres naturales de Tornavacas, buenos conocedores del camino y acostumbrados a recorrer estos senderos escarpados a través de lo que ahora se conoce como Puerto de las Yeguas, que une las comarcas del Jerte y de la Vera. También construyeron el llamado “Puente Cimero”, para cruzar el río Jerte y el de la gargantilla de “El Cubo”

Tornavacas se siente muy orgullosa de haber tenido entre ellos al Emperador. Su escudo, fue modificado entonces añadiendo un “odre” en recuerdo del regalo que el emperador hizo a los mozos que le llevaron consistente en un odre de vino del que traía de Bruselas ya que quiso recompensarles con dinero y ellos no aceptaron pues sirvieron con gusto a su rey.

Iniciamos el recorrido en la plaza de Tornavacas, siguiendo la señalización, en dirección a la ermita del Cristo del Humilladero. Coordinador delantero Pedro y coordinador trasero Pablo.

En Tornavacas había mucha gente ya que estaban celebrando las cruces de mayo.

Al principio fuimos por una senda y más tarde por pistas forestales, con tramos de cemento entre prados y huertas con bancales cuyas paredes están llenas de hiedras, madreselvas y rabiacanes (lúpulos), donde se pueden ver revolotear diferentes clases de pájaros. Las fincas de labranza están llenas de diferentes frutales destacando cerezos, perales e higueras, también abundan los robles y castaños. A la vista del paisaje de montaña destacan La Hoya de la Nijarra refluyendo hacia la garganta de los Papúos, Majada Reina, Collado de la Cerrada, Garganta de Majacerezo, Llanomínguez, el Tejadillo, el Torreón, el Canchal del Turmal. La ruta sigue y se llega a cruzar a la izquierda del incipiente río Jerte.

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La ruta sigue y se introduce en el término municipal de Jerte por el bosque conocido como El Reboldo, que está lleno de castaños de explotación maderera que ocupa la ladera de la umbría del Jerte, limita por arriba con la Cuadra de los Lobos, llegando hasta el campamento del Emperador Carlos V y la zona baja de la Garganta del Infierno. Entre las plantas más significativas que se hallan en este tramo del camino podemos ver el brusco, la melisa, el brezo, la hierba carmín y arbustos de acebo. Hay una gran cantidad de aves rapaces como águilas el azor o el gavilán y pájaros como tórtolas, arrendajos, pinzones, currucas, etc.

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Tras cruzar el castañar “reboldo”, se comienza el descenso que lleva hasta el Puente de Carlos V (Puente Nuevo). El Puente Nuevo es un elemento arquitectónico enormemente sugerente. Aquí nos detuvimos para almorzar y para hacernos unas fotos.

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El grupo se dividió. Unos fueron con Pedro por la parte de arriba y otros con Pablo por la parte baja. Más tarde nos encontraríamos en Los Pilones o en el Camping.

El camino empedrado pasa el puente y, ya en la otra orilla, se eleva hacia la derecha en dirección sur. Nosotros seguimos hacia abajo con la garganta a nuestra derecha.

Llegamos a una zona donde había que cruzar el río y lo hicimos con el agua a media pierna. Este cruce resulta peligroso ya que las piedras resbalaban, hubo más de una caída y Clara perdió su bastón nuevo.

No sé por qué no ponen un puente en esta zona ya que son muchas las personas que lo cruzan.

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Poco a poco llegamos a los pilones y disfrutar de las vistas de la Garganta del Infierno. La curiosa formación de grandes pozas, marmitas o pilones de distintos tamaños, creados por las fuerzas erosivas del agua en la dura roca de granito. Bajamos por unas escalinatas cinceladas en la roca que aseguradas con un cable de acero, nos permitió caminar por el estrecho sendero disfrutando desde la altura de tan singular paraje. Nos detuvimos junto al gran pilón. Cruzaremos el puente y nos agrupamos con los compañeros. Después nos marchamos al Centro de interpretación de la reserva natural “Garganta de los Infiernos”, situado entre las localidades de Jerte y Cabezuela del Valle.

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Este tramo fue el más largo que se me hizo ya que fueron 3 kilómetros por una pista donde había mucha gente, coches y caballos. Al llegar al bar del camping nos encontramos con el otro grupo.

Los conductores se marcharon por los coches y regresamos a Tornos al albergue.

Después de una buena ducha y descansar un poco nos fuimos a cenar. Luego a tomarnos unos chupitos.

Día 3 de Mayo

Hoy ha amanecido con lluvia, así que hemos decidido no hacer la ruta programada ya que resulta peligroso andar por las piedras mojadas.

Después de desayunar se formaron varios grupos. Nosotros nos dirigimos al Piornal.

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La cascada del Caozo, se encuentra en el término municipal de Piornal, sobre la garganta Bonal. La cascada del Caozo es una de las más bellas de la comarca del Valle del Jerte. Es un espectacular salto de agua que realiza la naturaleza con un sonido relajante e inconfundible para el espíritu. Al igual que todas las demás zonas de agua, el entorno está cubierta por una vegetación muy compacta y exuberante. Han puesto una pasarela para poder contemplarla de cerca. He oído que están muy disgustados con ella y hay firmas para que la retiren.

Después nos dirigimos a Garganta de la Olla. La carreta del Piornal no está muy buena, es estrecha y tiene algún que otro bache. Entramos en la comarca de La Vera desde el pueblo de Piornal, el más alto de Extremadura dicen y razón no falta, desde allí cogimos una carretera sinuosa que se adentraba en la espesura de un bosque muy tupido y cruzamos la montaña que separa el Valle del Jerte con La Vera, una carretera comarcal de un carril que si no recuerdo mal era la CV-561, una peligrosa carretera con mucha falta de mantenimiento pero de una gran belleza natural, la carretera tras un trazado de curvas cerradas nos condujo hasta Garganta de la Olla, una maravilla de pueblo en La Vera. En Garganta de la Olla había muchísima gente y nos pudimos aparcar así que nos dirigimos dirección a Yuste para ver su cascada.

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Dicha carretera comarcal recorre varias gargantas que por las fechas en las que estábamos tras la lluvia y el deshielo bajaban cargadas de agua, concretamente pasamos por el Arroyo del Casarejo, la Garganta Comenera, la Garganta Piornala Menor y el Arroyo de Majalebrera, el agua de estas gargantas confluyen en Garganta de la Olla, formando la Garganta Mayor, muy conocida en la zona por las piscinas naturales y saltos de agua que hay en su trazado.

En un recodo que hace la carretera había un apartadero donde dejamos los vehículos, nos acercamos a ver la Cascada del Arroyo de Majalebrera, un pequeño salto de agua de unos 4 metros de gran belleza natural, dicho arroyo discurre cruzando la carretera varias veces proporcionando otros saltos de agua muy bellos, además desde Garganta de la Olla sale un sendero que remonta el arroyo, una interesante ruta para hacer con tiempo del que nosotros no disponíamos. Pero sí hicimos una pequeña ruta hasta la cima de la cascada. Luego nos fuimos a tomar una copa al bar que allí había.

Desde allí nos marchamos a Jaraíz de la Vera. Compramos pimentón y otras cosas. Rafael compró cerveza de cerezas y de bellotas, ¡A ver cómo está cuando las abra! Almorzamos y luego nos dirigimos a Dos Hermanas.

Hemos pasado un bonito puente de Mayo. Disfrutando de bellos paisajes y de una agradable compañía. Gracias a los coordinadores y a todas las personas que han participado en este viaje.

Loly López Guerrero

GRAZALEMA-BENAOCAZ por la Casa del Dornajo por Mercedes Ruiz

Viernes, 8 de Mayo de 2015

Lineal. 10,2 kilómetros recorridos en 4.30 horas. M.I.D.E.: 2-2-3-3.
Coordinadores: Alfonso Piñero y José Antonio Conejo.
Crónica: Mercedes Ruiz.
Fotos: José López, José Morgado, Alfonso Piñero y Paco Caro.

El domingo 3 de mayo, día de las madres, a las 8.15 de la mañana, nos citamos 19 participantes en la rotonda Juan Pablo II para hacer una bonita ruta por la Sierra de Grazalema. Me voy familiarizando con dicha sierra que, a pesar de su aspecto agreste, encierra una gran belleza por su variedad de paisajes, de fauna y de flora.

Desde Dos Hermanas tomamos la carretera A-375 hasta Puerto Serrano, luego la A-384 hasta Villamartín y la A-373 hasta El Bosque donde desayunamos en la venta Julián algunos y otros en el bar de la Estación de Autobuses. Desde El Bosque hasta Grazalema cogimos la A-372, una carretera con muchas curvas y vertiginosos desfiladeros.

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Una vez en Grazalema, aparcamos los coches en la plazoleta con mirador de la villa, desde donde iniciamos una subida por una zona bastante abrupta hasta el llano del Endrinal.

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Ascendimos por una cañada paralela a la ladera del Peñón Grande. Junto a la Era del Trillo o Era de Pulío, Serafín, uno de mis compañeros, me estuvo explicando cómo se trillaba el trigo para separar el grano de la espiga, un trabajo artesanal que realizó cuando era joven. Las eras se construían en zonas ventosas para lanzar la espiga al aire y que saliera fuera de la era y no estorbara.

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Continuamos nuestro caminar y seguimos subiendo por la Cañada de Las Presillas hacia el puerto del mismo nombre. Una vez allí, fuimos en dirección a la Casa del Dornajo por la ladera de los Navazuelos Fríos. El paisaje, aquí, cambia y los espacios abiertos nos permiten ver zonas de matorrales y arbustivas (aulaga morisca con su característica flor amarilla y aulaga almohadillada o cojín de monja con su flor azul-violeta). En la Casa del Dornajo hicimos una parada para reagruparnos y tomar un tentempié.

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Observé cómo se estaba desmoronando la edificación y al llegar a casa, sentí la necesidad de saber más acerca de la rehabilitación de las construcciones de la zona. Desde 2011 a 2012, se ha efectuado un plan de recuperación, con una inversión de 300.000 euros a cargo de la Junta de Andalucía y del Ministerio de Medio Ambiente, y que ha consistido en la recuperación de elementos etnológicos, en la revalorización y mejora de una serie de estructuras como manantiales, pozo, abrevaderos, o elementos ligados a la ganadería, principalmente, cercados de piedra y corrales, además de otros de usos tradicionales, entre ellos los pozos de nieve y las caleras. Se ve que la Casa del Dornajo no ha entrado en ese plan de recuperación. El abandono de este tipo de construcciones se debe a su falta de funcionalidad ante nuevas necesidades técnicas y materiales. ¡Nos urge mantener este patrimonio que nos habla de la forma de vida de nuestros antepasados!

En el último tramo de nuestra ruta, el sendero está señalizado por marcas azules sobre las piedras. Llegamos a la Fuente de las Tres Piletas que sirve de abrevadero para los animales o de depósito de regadío de los huertos. Las cuatro fuentes de Benaocaz, entre ellas Las Piletas, han sido rehabilitadas en el año 2011, mejorando el acceso y creando áreas de descanso.

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A pocos kilómetros de llegar a nuestra meta y tras cruzar el arroyo Pajaruco, un grupo decidimos tomarnos el bocadillo al pie de un árbol. Atraído por el olor a comida, un burro pretendía arrebatarme de las manos mi almuerzo. Fue una anécdota divertida, aunque solo para los demás.

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Tras este suceso, continuamos nuestro caminar hasta Benaocaz, lugar donde tomamos el autobús de línea que nos llevó de vuelta a Grazalema.

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Después de tan bella ruta, Alfonso y Lola nos obsequiaron con dos deliciosos bizcochos de melocotón y de almendras y cidra. Celebramos el cumpleaños de nuestro coordinador, Alfonso, entre charlas, risas y buen humor. Y, como broche de oro, no podía faltar comprar un suculento queso payoyo, hecho con leche de cabras y de ovejas autóctonas y que en estos últimos años ha obtenido gran relevancia a nivel mundial. ¡Todo un placer para los paladares más selectos!