Archivo de Diciembre de 2016

JABUGO-LOS ROMEROS-AGUAFRÍA-JABUGO por Mercedes Ruiz

Domingo, 18 de Diciembre de 2016

Ruta circular
Distancia: 13,4 km.
Desnivel: 408 m.
Duración: 4h.
M.I.D.E.: 1323
Coordinadores: Gregorio Corral y María Luisa Laviana.
Crónica: Mercedes Ruiz.
Fotos: J.Luis Ferrrete.

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El domingo 11 de diciembre 2016, a las 8 de la mañana, un grupo de socios y socias nos citamos en la rotonda de Juan Pablo II en Dos Hermanas para dirigirnos a la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, un lugar precioso que no nos cansamos de visitar. Desde Sevilla salió otro grupo y confluimos todos en Arroyo de la Plata donde nos citaron los coordinadores, Gregorio y María Luisa, para desayunar. Nos congregamos allí 32 participantes.

Cuando salí del coche, noté el frío de la mañana. La luz me pareció más tenue que de costumbre. Sin embargo, la alegría del reencuentro con los compañeros, después de muchas semanas de no poder salir de ruta debido a la lluvia, fue la tónica dominante en todo momento; no faltaron ni las risas ni los abrazos ni las conversaciones, un calor humano que calentó el ambiente algo desapacible y que consiguió animarme.

Desde Arroyo de la Plata nos dirigimos con los coches en fila india hacia Jabugo. Aparcamos cerca de un polideportivo y sacamos todo el material de los maleteros. Nos calzamos las botas. “Vivir con las botas puestas” también es una filosofía de vida… (¡Qué bonito recuerdo!). Siempre tengo la misma sensación de euforia al empezar una ruta, me recorre un hormigueo que no me deja estar quieta, como cuando una se prepara para salir corriendo. ¡Preparados, listos, ya!

Salimos todos con ganas y anduvimos por un carril cerca del Parque de Bomberos en dirección a Los Romeros. Seguimos bajando progresivamente por un camino pedregoso primero y luego bastante cómodo en una zona llamada la Fuente Chica hasta la Ensilladilla Baja. Cruzamos algunas zonas embarradas con pendientes moderadas y con pequeñas lagunas que han dejado las últimas lluvias. El sol, tímido, no se atreve a salir y la luz deja unos reflejos sutiles en los charcos.

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A la altura del Barranco del Quejigo, dejamos a nuestra izquierda el camino de Cortegana. Vamos pisando alfombras de hojas rojizas, caídas de los castaños, que nos anuncian el final del otoño. Pasamos por el Puerto del Cabezo Colorado y luego rodeamos la Sierra Silladilla. Seguimos adelante hasta enlazar con la carretera HU-8109, cogemos a la izquierda y cruzamos el pueblo por esta misma vía. A la salida de Los Romeros, giramos a la izquierda y atravesamos en dos ocasiones la HU-8111 hasta el Cerro del Cotorro. Luego trazamos una línea recta hasta llegar a Aguafría. En el bar-restaurante La Abuela nos paramos para reagruparnos y hacernos la foto de grupo. Mientras esperamos a los rezagados, compruebo en mi móvil que llevamos más de 6 km y tomamos una fruta para recobrar fuerzas. Al iniciar de nuevo la marcha, constato que nos acompaña un nuevo senderista que todos llaman amistosamente Canuto, un chuchillo que sirve de “guía” a los grupos de caminantes que frecuentamos la zona. Corretea alegre delante de nosotros convirtiéndose en el centro de atención.

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Cruzamos la N-435 hacia la Casa de los Prezuelos e iniciamos, a continuación, una subida abrupta hacia la Sierra de Palos Altos. Después de la subida, esperamos a los compañeros; esta parte del camino al ser más exigente, no nos permite ir tan rápido. Luego subimos hacia las Huertas Nuevas. Aquí, el sendero se estrecha en una senda y se vuelve más salvaje. Disfrutamos como si fuéramos los primeros en descubrirlo. Al cruzar el arroyo algunos no dudan en probar la calidad de sus botas; yo prefiero saltar de piedra en piedra. Los que vamos a la cabeza del grupo tenemos que hacer numerosas pausas para esperar a los demás y en una de esas paradas, un compañero se sienta en un muro de piedra que sirve de linde a las fincas. ¡Qué susto! Se ha caído de espaldas al desmoronarse la cerca. Le ayudamos a levantarse. ¡Menos mal que no ha sido nada!

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Cruzamos la HU-8114. A un kilómetro de Jabugo, decidimos hacer una parada para el bocadillo. Tomamos asiento en el muro con cuidado para no caernos. Todos se afanan en darle pan y embutido a Canuto que anda bastante mal de olfato.

Media hora más tarde, reanudamos la marcha. Nos cruzamos con unos paseantes mal equipados que no saben muy bien donde van. Gregorio les aconseja que vuelvan sobre sus pasos en dirección a Jabugo. Si no conocen la zona podrían perderse. En el último tramo del camino, cruzamos de nuevo la N-435 para enlazar con la pista que tomamos a la ida hasta llegar a Jabugo.

Finalmente, nos despedimos del grupo algo cansados y contentos por haber disfrutado de una jornada memorable, unos compran chacina de la zona, otros van a tomar café en Galaroza y otros lo tomamos en Aracena. Canuto sigue su camino, cruzando la calle, tan inconsciente y feliz como todos nos hubiera gustado ser.