PICO MÁGINA (Techo de Jaén) por Mercedes Ruiz

Distancia: 12 km.
Desnivel acumulado:715 m
MIDE.: 2233
Duración: 5h 40 min.
Trazado: semicircular
Coordinadores: Quino Díaz y Manolo Sánchez.
Fotos: Manolo Sánchez, Pepe Morgado y Juan Manuel Suviriz.

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El domingo 14 de mayo un grupo de 14 senderistas de Señal y Camino y un invitado del Club Camino y Jara de Algeciras nos dirigimos al Parque Natural Sierra Mágina para hacer una ruta clásica en nuestro club, el techo de Jaén perteneciente a las ocho cumbres andaluzas. Once de nosotros lo hacemos por primera vez. Sierra Mágina se ubica en la parte central de la provincia jiennense y por su lejanía, es aconsejable la pernoctación el fin de semana. Algunos ya están en el lugar desde la noche anterior; otros salimos el mismo día, a las 6.30 de la mañana desde Dos Hermanas.
A las 7.45, cumpliendo con el horario previsto, llegamos a la venta El Hacho en el km 117,3 de la A-92 para desayunar y cuál fue nuestra sorpresa cuando vimos que estaba cerrada. Esperamos a los demás y decidimos ir a otra venta más adelante. Al bajar del coche noto el frío de la mañana y unos nubarrones amenazan nuestras cabezas. Los pronósticos del tiempo son favorables en la zona de Sierra Mágina y no quiero pensar que no se cumplan.

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En el km. 17,5 de la carretera A-324 que va desde Huelma a Cambil y junto a las instalaciones de CEDEFO (Centro de Defensa Forestal), nos desviamos a la derecha por la pista forestal Cañadas de las Cruces que nos lleva al Cortijo de la Tosquilla. El camino se puede transitar con los turismos, sin embargo algunos tramos bordean los acantilados y toda la precaución es poca. Cerca del cortijo, en una explanada, aparcamos los coches y sacamos el material de los maleteros para iniciar nuestra ruta. Hace fresco, pero un manto azul salpicado de nubes blancas nos anuncia un día espléndido. No necesito el cortavientos, pero lo guardo en la mochila por si me hiciera falta en la cima de la montaña.

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Detrás del cortijo, empezamos a caminar por una pista que va ascendiendo y que luego, se convierte en un sendero. A continuación, un cartel nos advierte que no abandonemos el camino para evitar la erosión del suelo. Cada vez son más numerosos los grupos que hacemos esta ascensión y entendemos estas recomendaciones. A lo largo del sendero, las señalizaciones con paneles y estacas de madera nos permiten orientarnos adecuadamente. A mitad de la subida, nos encontramos una valla que volvemos a cerrar y pronto llegamos a una bifurcación señalizada con un panel. Hacia la izquierda, vamos al Pico Mágina, elegimos ir a la derecha en dirección al refugio Miramundos, a 2´5 kms. Quino, nuestro coordinador, elige acertadamente este trazado para facilitarnos la subida y posteriormente la bajada, cosa que muchos le agradecemos.

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Ascendemos por el Barranco de las Covatillas hasta el Collado del Puerto. Seguimos adelante por la Hoya de los Tejos hasta el Refugio de Miramundos, donde disfrutamos de unas magníficas vistas de la Sierra de Cazorla y de Sierra Nevada. Se ve que han restaurado el refugio que en años anteriores, según me informaron, parecía mucho más abandonado. Sin embargo, al asomarme a su interior, pude ver que han construido una litera de madera a poca distancia del techo. Tuve una sensación claustrofóbica que no me animó a subir para verla. Algunos compañeros dejaron un mensaje en el libro de dedicatorias para dejar constancia que 15 senderistas de Señal y Camino estuvieron en ese lugar el 14 de mayo.

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Una vez visitado el Refugio de Miramundos hacemos una pausa para “fotos y fruta”. Luego, seguimos adelante por la parte más alta, cresteando, buscando el sendero en dirección al Pico Mágina. No todos los tramos están señalizados y nuestro coordinador nos muestra sabiamente el camino a seguir. El grupo empieza a estirarse y hacemos algunas pausas esperando a los rezagados. Dos de nuestros compañeros, sobrados de fuerzas, se entretienen subiendo a un pequeño pico que vamos bordeando. Los más distanciados, al verlos, piensan que se trata del Pico Mágina y los imitan. Mientras los demás, más adelantados, esperamos recuperando fuerzas para “atacar” el verdadero Mágina “En los momentos en que llegamos a la meta y que pensamos que nuestros esfuerzos serán los últimos, aparecen nuevas metas”, eso debieron de pensar algunos compañeros que subieron al falso Mágina. También pensarían otras cosas que nunca sabremos.

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Una vez unificado el grupo, subimos todos juntos buscando el vértice geodésico. Al llegar arriba, un grupo de Granada está haciéndose unas fotos en el monolito. Ni el viento ni la multitud agolpada en tan poco espacio consiguen borrarme la sonrisa a 2167 m de altitud y percibo en las evoluciones de mis compañeros que ese sentimiento es mutuo. Miro a mi alrededor y es curioso que todavía me asombre ver tantas cumbres juntas: al sur, Sierra Nevada y Sierra Arana; al norte, las cumbres del monte Cárceles y, detrás, las poblaciones de Übeda, Baeza, Sabiote, etc.; al este la cumbre de La Morra de Mágina y, al fondo, los montes de Quesada en la Sierra de Cazorla; al oeste la cumbre de Peña de Jaén y del Almadén. Todos posan con sus mejores sonrisas abrazando una piedra donde alguien ha escrito con letra manuscrita: Pico Mágina (2164m). ¡Tres metros no son nada entre tanta belleza!

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Unos minutos más tarde, empezamos la bajada. Pasamos delante de un antiguo pozo de nieve y me detengo a observarlo. Antiguamente, en primavera, con las últimas nevadas, se cortaba la nieve con palas y se transportaba hasta los pozos donde se apisonaba para darle consistencia. Luego, se cubría con ramas y tierra compactada. En verano se llevaba esa nieve a lomos de mulas a los hogares de las poblaciones cercanas. Esta actividad duró desde el siglo XVII hasta mediados del XX que desapareció con la llegada de las cámaras frigoríficas.
Sobre las tres de la tarde, hambrientos, nos paramos a almorzar, resguardados del viento, detrás de unas rocas. Los bombones de Manolo, nuestro coordinador, endulzan los paladares. Observo a mi alrededor las formaciones de roca dura y compacta e imagino cómo la acción de los agentes meteorológicos, durante millones de años, han ido conformando el paisaje kárstico y me parece fascinante.

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Media hora más tarde, seguimos nuestro camino, descendiendo hacia unos antiguos refugios de pastores y corrales de ovejas que han sido reconstruidos por la Red de Voluntariado Ambiental del Parque Natural de Sierra Mágina. La bajada es mucho más fácil y al haber recobrado fuerzas con la comida y el descanso, se nos nota más animados. Seguimos adelante y pronto llegamos a la pista forestal enlazando con el camino que hicimos a la ida.
Finalmente, desde arriba diviso los coches cerca del Cortijo de la Tosquilla, satisfecha de haber disfrutado con esta ruta y con ganas de volver por estas tierras jiennenses que fueron las que vieron nacer a mi padre. Recordando a mi padre y a Antonio Muñoz Molina (no es que mi progenitor tenga algo que ver con el famoso escritor o ¿sí?), me ha venido a la cabeza cierta frase que dice que “la patria del hombre es su infancia”; algo que nuestro ilustre escritor puso en práctica en el Jinete Polaco donde nos habla de MÁGINA como un lugar imaginario. Perdonad la digresión pero yo me entiendo.

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