PRIMERA VISITA AL CERRO DEL CABALLO JULIO DE 2009

por Alfonso Piñero Alcón

Este verano decidimos visitar el Cerro del Caballo, la cima más occidental de Sierra Nevada. Decidimos hacerlo desde Nigüelas, al sur de Granada. Como la distancia hasta la cima es muy larga buscamos la forma de acortarla, no se trataba de perder el tiempo recorriendo una docena de kilómetros sin mucho interés, por lo menos en la subida, así que buscamos alguien que nos llevara hasta un punto más cercano. Después de varias indagaciones encontramos que un nigüelense podía llevarnos en su furgoneta hasta la zona llamada La Rinconá al pie del caballo.
De esta forma el día 11 de Julio partimos Pepe López, Manolo Pichardo, Juan Luis Ferrete y el que esto escribe, Alfonso, para Sierra Nevada. Después de perdernos un poco en Dílar llegamos a Nigüelas para buscar a Lorenzo que era la persona que nos iba a llevar a la Rinconá. Preguntamos por él en su bar de la plaza pero tenía que  regresar de un encargo que estaba haciendo. Esperamos un ratito hasta que apareció. Pensábamos que nos iba a llevar en un todo-terreno pero era una furgoneta del tipo pick-up lo que Lorenzo tenía. Después de descargar dos cajas con verduras que tenía un magnífico aspecto, nos montamos y salimos a través de las estrechas calles del pueblo.
Salimos al exterior y cruzamos el río Torrente y entonces comenzamos la subida a través de polvorientas pistas. El camino giraba en una y otra dirección y subía continuamente. Inmediatamente se comenzaron a ver magníficas vistas del valle del río Torrente. En cada curva se nos ponían los vellos de punta ya que la furgoneta parecía acercarse al borde de los barrancos, pero nada, sin problemas, Lorenzo conocía muy bien el camino. Además nos iba contando cosas sobre los cortijos que veíamos, sobre los árboles de la zona, sobre cómo accedía la gente en invierno tan alta zona. Pepe, Juan Luis y Manolo que iban en el asiento trasero iban un poco justos de espacios, pero nada el paisaje los tenía entretenidos. De pronto, un todoterreno Suzuki nos adelantó formando una gran nube de polvo.
Ya veíamos algo de la loma de el Caballo y el paisaje comenzó a mostrar el verdor de la alta montaña. Cuando llegamos a un cortijo vimos que tenía un porche de cañas y un mostrador, parecía que era algo así como un bar en aquella zona que ya estábamos alrededor de 1900 metros. Allí estaban los individuos del Suzuki, seguro que tomando unas cañas. Poco a poco fuimos avanzando por la pista mientras el fondo del valle aparecía tremendamente alejado. Por fin llegamos a una zona de pinos donde Lorenzo nos dijo:
- Señores, ya hemos llegado.
Nos despedimos de Lorenzo y después de tirarnos la foto deinicio comenzamos la subida a través del pinar.
en-la-rincona-de-niguelas.jpgDespués de unos minutos llegamos al final del pinar y ya se trataba de subir por la ladera hasta llegar a la Loma de los Tres Mojones. Los árboles ya habían desaparecido y todo estaba cubierto de piornos que nos facilitaba la subida. Finalmente, después de un pequeño esfuerzo, llegamos a la cuerda de la Loma. Se podía ver las distintas vertientes de la sierra pero no se veía la cima del Caballo. Fue una pequeña desilusión  pero le dije a mis compañeros que no se desanimaran que la cima estaba cerca pero que al no tener punta afilada no se hasta que estuviéramos estábamos  muy cercanos.
Comenzamos entonces a andar por zonas de piedras planas, sin que hubiera ninguna zona complicada. De vez en cuando aparecían manchas de nieve y aprovechamos para hacernos una foto en una de ellas.
nieve-en-el-caballo.jpgÍbamos haciendo los seis kilómetros que nos quedaban hasta la cima pero el Caballo no aparecía. La altitud comenzaba a hacer mella en nosotros y teníamos que duplicar el esfuerzo para avanzar siempre subiendo. Nos encontramos dos montañeros que bajaban : “¡Vamos amigos, que ya queda poco¡”, nos dijeron. Seguimos la subida y yo comencé a andar hacia la izquierda, quería encontrar el camino que viene desde Tajos Altos y pronto lo encontré. Le grité a los compañeros que no continuaran subiendo y que tomaran mi camino. Entonces se vio la majestuosa cima de El Caballo allí arriba. Comenzamos entonces a subir el camino que poco a poco lleva hasta la cima. A nuestra izquierda se veía los paisajes impresionantes del valle del Río Lanjarón con los Tajos Altos.  valle-rio-lanjaron.jpg

Después de veinte duros minutos llegamos a la cima. El esfuerzo había valido la pena por supuesto. En cualquier dirección el paisaje era hermoso, impresionante.

laguna-del-caballo-2.jpg

Miramos hacia abajo y vimos que alguien se bañaba en la laguna de el Caballo, lo que está prohibido. Nos sentamos, nos relajamos y tomamos nuestro bocadillos.

cerro-del-caballo-2.jpgLlegaron dos montañeros madrileños que estaban maravillados del paisaje. Después de darles cierta información sobre la ruta en dirección hacia el refugio Elorrieta continuaron su camino. Después nos hicimos la foto acostumbrada y a la tres y media propuse el comienzo del descenso.
Tomamos el mismo camino de vuelta y quisimos visitar la laguna pero había una gran lengua de nieve que hacía difícil la bajada por lo que decidimos no bajar ya que la subida podría ser muy difícil.
de-vuelta.jpg
Tomamos la dirección de vuelta a través de la Loma de los Tres Mojones. De pronto soplaba un aire fresco pero otras veces el aire era seco y cálido.  Una vez llegamos al fin de la loma continuamos nuestro camino en dirección a los Prados de Echevarría. El paisaje era majestuoso, el valle del río Torrente a nuestra izquierda y a la derecha las loma de Dílar y los Alayos. Fuimos poco a poco bajando hasta que llegamos a una zona de piedra suelta de color amarillento. Había que bajar con mucho cuidado ya que las caídas eran muy posibles, cosa que comprobamos con algunos de nosotros.
alayos-de-dilar.jpg

Cuando llegamos al final entramos en los Prados y descansamos a la sombra de un pinar pues el aire fresco había desaparecido y hacía cierto calor. Comprobamos para nuestro asombro que había un cartel que decía “A Nigüelas 12 kms”. Estábamos extrañado habíamos recorrido 5 o 6 kms y en la guía de editorial Alpina aparecía 12 kms entre Nigüelas y el Caballo. Pues nada nos pusimos a andar porque ya fueran los kilómetros que fueran había que volver a Nigüelas. Paramos una furgoneta y preguntamos al conductor si ibamos bien para el pueblo y nos respondió afirmativamente. Nos quedamos con las ganas de pedirle que nos invitara a subirnos y después nos arrepentiríamos de no haberlo por lo menos intentado.
El camino entonces se convirtió en una pista de tierra blanquecina que daba vueltas y más vueltas. Como no estábamos seguro de si íbamos en la dirección correcta intentamos tomar alguna referencia y por fin encontramos el cruce de la Fuenfría. A partir de ahí empezaron las curvas continuas con un desnivel constante. Era lógico pues estábamos todavía a 1.700 metros y teníamos que llegar a 900.
De vez en cuando algún todoterreno o furgoneta se cruzaba con nosotros y teníamos que alejarnos del camino para que no nos envolviera la nube de polvo. Las curvas seguían y cuando parecía que el camino se acortaba aparecía una nueva. Intentamos acortar algunas pero sin resultados ya que el desnivel era muy fuerte. Estábamos cansados y echábamos de menos no haber quedado con Lorenzo para la vuelta.

de-vuelta-de-el-caballo.jpg Por fin cruzamos el río Torrente lo que nos dio ánimos pues quería decir que habíamos bajado casi toda la pendiente. Llegamos al zona de los  Cahorros de Nigüela y oímos el ruido de una central hidroeléctrica en el fondo de un barranco. Vimos una pista y pensamos que era para la central, que la nuestra seguía hacia adelante, pero no era la nuestra, así que tuvimos que bajar varias lazadas más. Pasamos junto al Pingarucho, gran roca en forma de pico a la que los nigüelenses le han dado este nombre.  La pista seguía y seguía y aunque el pueblo se veía de vez en cuando al momento desaparecía y se nos iban nuestra ilusión de llegar pronto.
Finalmente la pista se puso junto al río y nos dimos cuenta de que habíamos llegado al fondo del valle y que Nigüelas no debía estar muy lejos y así era, por fin vimos las primeras casas del pueblo al contraluz. Cuando llegamos nos esperaba una última propina: la calle de entrada era un larga cuesta pero al menos estaba a la sombra ya que el sol comenzaba a ponerse.
Llegamos a la plaza del pueblo desde donde habíamos partido y aprovechamos que había una fuente de agua potable y bebimos, bebimos hasta que nos saciamos. Después de remojar nuestras cabezas llenamos nuestras botellas. Nos sentamos en otra placita y allí tomamos cervezas y coca-colas. Nos obsequiaron con la típica tapa que ponen en Granada de una forma gratuita. Cuando nos sentimos algo descansados decidimos acercanos al coche y nos quitamos las botas. Nuestros pies seguro que lo agradecieron. Eran las 9 de la noche y estaba oscureciendo.
Ya en el coche tomamos el camino hacia Granada en el crepúsculo y nos alejamos echando una última mirada al Cerro del Caballo que parecía descansar orgulloso de los montañeros que lo visitábamos día tras día.

La segunda visita la contaré otro día.

Alfonso

2 comentarios sobre “PRIMERA VISITA AL CERRO DEL CABALLO JULIO DE 2009”

  1. cervero dijo:

    Fue una bueeeeeeena ruta, de casi 27 kms o algo mas, por lo menos a mi me lo pareció, de longitud y un desnivel en la subida de casi 900 m y en el descenso de mas de 2100 m. pues que no lo has mencionado en la crónica y que trajo consigo consecuencias de ampollas y agujetas casi hasta la semana siguiente.
    Pero me alegro de haberla efectuado.
    Gracias por contar conmigo.
    Un saludo.

  2. jloprap dijo:

    Un poco monótono el camino de vuelta desde el cortijo de Echevarria a Nigüela.
    Me alegro mucho de haberla realizado.
    Gracias por contar conmigo.
    Espero la narracion de la segunda visita al Caballo.
    Saludos

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